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Catarsis


















Desnudarse ya no es violencia
ahora ponerse trapos encima
es el peor insulto a la verdad.

No puedo ocultar los rasguños
de mi espalda ni la carne entre las uñas
ya no puedo dejar de gemir
como perro hambriento y con frío.

Cerrar los ojos a las tres de la mañana
tampoco es violentarse a la costumbre
de esperar el día en que no se vuelve
a despertar.

Amar de esta forma la soledad y la noche
no es tampoco condenarse a sí mismo
mucho menos ese toque funesto de las palabras
para quitarse de la lengua el mal sabor
de la dulce esperanza
fulera y postiza.

Sacar la basura
otra forma de catarsis inducido
dejar que la mente se nuble con el sueño atascado
y aprovechar las grietas que se hacen en las manos
para volar... unos segundos lejos del cuerpo.
Entre las palabras que no vuelven más.

Leandro Sabogal
24 de Junio, 2014
4:11am

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