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Vano silencio


Todo es vano silencio
aboné la tierra con mentiras pueriles
Alimenté mi soledad con un vacío artificial
lo profundo de estas horas postreras
se transparenta en el humo de un cigarrillo
abandonado a medio fumar.

La calle ostenta charcos fangosos
la calle sugiere unas huellas de mujer
las marcas de sangre todavía están en mis manos
y no sé cuánto ruido haya aturdido mi alma.

Todo es vano silencio
no me había fijado
en esa sonrisa dibujada
en papel delgado.

Detrás de las máscaras
hay otras eternamente
sobrepuestas.
La calle ostenta charcos fangosos
y yo salgo desnudo a mi encuentro
con la fría noche.

Vamos juntos al museo
donde los cadáveres reposan silentes.
Y en ese vano silencio
la vida termina su cuadro al óleo.



Leandro Sabogal
18 Marzo de 2013

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