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Zombie love


El recuerdo quedó tendido en la calle
nadie quería hacer algo con su cadáver.
Pero ese tal cupido ebrio,
pasó y se le ocurrió 
clavar una de sus flechas en el pecho mortecino
del recuerdo derribado.

Abrió los ojos llenos de gusanos
y ese recuerdo ingrávido y putrefacto
se arrastró por mis manos.

Vomité, corrí, grité, lloré y me lamenté
por no haberlo enterrado en el fondo.
Mi venganza morbosa me decía al oído
que era mejor ver la corrupción de su carne.
Pero ahora ese recuerdo tuyo me persigue
y no quiero dejarme morder.

Empuño el hacha con mis manos temblorosas
y empiezo por arrancarle la cabeza, sigo con los brazos y piernas.
Enterraré sus partes lejos, una de otra.

Expiaré mis pecados. 
Sobre todo el de embriagarme 
y disfrazarme de cupido para revivir mi propia muerte.



Alma Violeta 
24 Diciembre de 2012




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