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Bitácora de viaje



Heredo mis palabras a quién las lleve en el recuerdo
y mis letras a quién las lea más de dos veces.

Heredo mi voz a quién haya vivido un segundo más en ella
y quién haya olvidado que es mía por pensar en Dios.

Heredo mis manos a quién haya recibido sus caricias
y también a quién haya sido menester el estrecharlas.

Heredo mi ropa dignamente al fuego 
y que ese fuego abrase al desnudo.

Heredo mi nombre a cada poema escrito 
y a cada poema le heredo los labios de la mujer que amé.

Heredo la palabra "gracias" a quién juzgue reclamarla
y la palabra "perdón" a quién busque paz en su interior.

Los cuadernos llevan tesoros entre sus hojas 
mas no todo lo que brilla es un tesoro
déjenle esas labores a mis hermanos de Alma
ellos saben qué hacer con eso. 

Los cassettes, las fotos, la estantería y los espejos
realmente nada es mío desde antes.
La guitarra y las canciones... tampoco son mías
Yo fui más de ellas que lo contrario.



Leandro Sabogal
28 Noviembre de 2012



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