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Segundos


Para Luisa Salamanca




Un segundo de vida le quedaba a esta hora que murió mientras pensaba en ti
y es un segundo que muere con algún sentido remoto.

Estoy cansado de saber que las horas pasan y no las conozco
me duelen las piernas de esperar la madrugada.

Las palabras son tan difíciles en mi boca
y sé que mi silencio te pesa en los oídos.
¡Ay! ¡silencio mío cuánto te acusan!
¡ay! ¡silencio mío te odian tanto!

La música llena mis ojos de libertad.
Ya no existe el tiempo
pero sigues tú... ¡incorruptible!

Tu piel son unos segundos antes de morir
tu boca para mí lejana, cinco minutos eternos.
Tus senos la hora perfecta para descansar
y la yema de tus dedos ¿cuándo tocarán mi lengua?

Leandro Sabogal
16 Septiembre de 2006








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