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Negación


No soy feliz, no soy triste
No soy el beso que me diste y que tanto extraño
No soy la caja que guardo bajo mi cama
Ni las hojas que escondo como testimonio de mis recuerdos.

Intento hablar de un desconocido
Soy lo que soy sin saberme sin entenderme sin convencerme.
Empiezo por lo fácil: por intuir lo que no soy.

No soy mi nombre
No soy hombre o mujer
No soy homo, hétero , bi o autosexual.
No soy una marca ni una etiqueta ni libro abierto.

 No soy una hoja o un poema, ni siquiera una palabra
No soy nada y no soy todo.
Soy lo que soy sin saberme, sin entenderme,
Sin siquiera poder verme al espejo con la mirada desnuda.


 Leandro Sabogal
14 septiembre de 2011








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Segundos


Para Luisa Salamanca




Un segundo de vida le quedaba a esta hora que murió mientras pensaba en ti
y es un segundo que muere con algún sentido remoto.

Estoy cansado de saber que las horas pasan y no las conozco
me duelen las piernas de esperar la madrugada.

Las palabras son tan difíciles en mi boca
y sé que mi silencio te pesa en los oídos.
¡Ay! ¡silencio mío cuánto te acusan!
¡ay! ¡silencio mío te odian tanto!

La música llena mis ojos de libertad.
Ya no existe el tiempo
pero sigues tú... ¡incorruptible!

Tu piel son unos segundos antes de morir
tu boca para mí lejana, cinco minutos eternos.
Tus senos la hora perfecta para descansar
y la yema de tus dedos ¿cuándo tocarán mi lengua?

Leandro Sabogal
16 Septiembre de 2006








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Esquiva


¿Algo importante puede decir una canción?
¿Hablar de lo viciado de la palabra amor?
Es como plantarse a ver la casa que se construye
y olvidar por completo poner ladrillo sobre ladrillo.


¿Creer que todo anda bien con una canción?
No podría ser más iluso y esperar que suene la guitarra sola.
Cantar que todo está mal sería mejor guardar y lanzarnos al río
para buscar en el fondo del hielo las respuestas.

Canción retazos de cobija, fragmentos de vidas pasadas.
Cada acorde tuyo te he vivido, canción de caricia y beso.
Cada letra te he soñado noche y día. Canción del eterno.
Rastros de polvo y arena, aire y sal en la herida.

Cuántos como yo se sientan a esperar tu venida cada tarde.
Cuántos como yo desperdician su vida...
Creer que una canción puede salvar una fábula
mejor me largo y si vienes, canción esquiva,
aprende a esperar como yo lo olvido.


Leandro Sabogal
16 de Marzo 2012

Mi auto-regalo de cumpleaños.

Casi poema

Ahora escribo por escribir
me arriesgo en tinta que no borraré
y me reto a no tachar ninguna palabra.

Llevo meses con la mente en blanco
las hojas llenas de garabatos
y fechas recientes.

Hay una batalla entre rimar o no rimar
aunque ese sonsonete obstinado y monótono
guía mi lengua en contra de mi voluntad.

Escribo y leo lo plasmado.
Es un pasado para olvidar
es un afán de hallar esa melodía cansada de esperar
y pasmar el infinitivo que me hostiga.

El amor me lleva del cuello
y ese gesto de nostalgia es la bofetada que recibo de las letras que me extrañan.

Me he dejado solo y me estoy acostumbrando...
esa no es la soledad que quiero.


Leandro Sabogal
25 Julio 2010

El despertar de un poetastro


¿Eres feliz en mis manos?
¿Eres feliz en mi boca?
¿Será más provechoso que el silencio ice su bandera?

Mi mano izquierda es atada por seres alados
y mi derecha busca la frescura del lodo.

La ambigüedad toma sus propias decisiones
ocultándome a su antojo secretos que yo mismo había inventado.

La metáfora es pretexto y capricho
¡mi palabra es vacía! de una vez por todas
mi música retumba como ollas viejas
su juego lleva un alma condenada al cielo de la nada.

Estoy corriendo sobre baldosas enjabonadas
ha llegado lo que tanto había temido
La promiscuidad tinta-papel ha traído sus consecuencias:
Los bastardos han crecido y reclaman entre balbuceos
que jamás pidieron venir al mundo exterior.


Leandro Sabogal
16 Febrero 2010