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Un vaso de agua




Estoy aquí si alguien me escucha.
Vivo atrapado tras el vidrio de mis ojos,
Vuelve esa imagen a mi cabeza:
A media luz juego a los carritos en el borde de la cama
Me arde el rostro de haber llorado 
era apenas un niño
la sangre en mi espalda expiaba 
los pecados de la mano inquisidora.
¿Cuáles pecados? 
Ella es otra niña atrapada 
que sufre el abandono de sus muertos.

Estoy aquí si alguien cruza por el frente 
tengo los ojos hinchados por intentar salir.

Ni un vaso de agua quedará sin su paga 
y un vaso de agua, uno que refresque mis heridas, 
uno que lave mi rostro 
y me haga olvidar 
como olvida un niño las rencillas de su amigo. 
Eso me basta. 

Leandro Sabogal
11 enero de 2012

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