Páginas

Lavandería


Publicado en contra 
de mi voluntad


Tres días lavando toda mi ropa.
Siete sesiones por prenda.
Imaginando que lavaba mi corazón
lo despellejé, le exprimí toda la sangre
y lo puse al sol.
Perdí mi tiempo y esfuerzo:
Mi ropa quedó limpia 
pero mi corazón sigue amándote.

Doblo cada prenda que ya se ha secado
mientras hago un gran descubrimiento:
No es el amor el que debo atacar sino el orgullo.
Porque el orgullo es un sayal de hierro 
que al llevarlo puesto daña a los cercanos
pero mucho más cuando se intenta arrancar.

En cambio el amor no ha hecho nada más que callar.


Leandro Sabogal
1 Marzo de 2012

No hay comentarios: