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Un vaso de agua




Estoy aquí si alguien me escucha.
Vivo atrapado tras el vidrio de mis ojos,
Vuelve esa imagen a mi cabeza:
A media luz juego a los carritos en el borde de la cama
Me arde el rostro de haber llorado 
era apenas un niño
la sangre en mi espalda expiaba 
los pecados de la mano inquisidora.
¿Cuáles pecados? 
Ella es otra niña atrapada 
que sufre el abandono de sus muertos.

Estoy aquí si alguien cruza por el frente 
tengo los ojos hinchados por intentar salir.

Ni un vaso de agua quedará sin su paga 
y un vaso de agua, uno que refresque mis heridas, 
uno que lave mi rostro 
y me haga olvidar 
como olvida un niño las rencillas de su amigo. 
Eso me basta. 

Leandro Sabogal
11 enero de 2012

Lavandería


Publicado en contra 
de mi voluntad


Tres días lavando toda mi ropa.
Siete sesiones por prenda.
Imaginando que lavaba mi corazón
lo despellejé, le exprimí toda la sangre
y lo puse al sol.
Perdí mi tiempo y esfuerzo:
Mi ropa quedó limpia 
pero mi corazón sigue amándote.

Doblo cada prenda que ya se ha secado
mientras hago un gran descubrimiento:
No es el amor el que debo atacar sino el orgullo.
Porque el orgullo es un sayal de hierro 
que al llevarlo puesto daña a los cercanos
pero mucho más cuando se intenta arrancar.

En cambio el amor no ha hecho nada más que callar.


Leandro Sabogal
1 Marzo de 2012

Cama



En la noche es tumba
donde me entreno para la muerte,
al amanecer es útero caluroso
de donde renazco.
Agua fría despabila y
devuélveme el recuerdo,
cada vez nazco más viejo
mientras nivelo la edad con mi alma.

En esta cama estuvo tu cuerpo,
tardes de lluvia como ésta.
Quizá fue hace mucho tiempo.
Siempre se nace con el pan bajo el brazo
y con la cicuta bajo el otro.

En esta cama naciste en mis brazos
y yo moría en tu vientre.
En esta cama que mañana echaré en la hoguera.


Leandro Sabogal
29 de febrero de  2012