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Poema maldito

El reloj se detuvo uno de esos días que llamamos pasado,
no quise saber la hora pero recuerdo que fue una tarde.
yo escribía ese poema que me quitó la vida
mientras se cerraba la puerta por última vez en la casa.

de qué me sirve tenerte escrita en un papel amarillento
si me arden los ojos de ver el espacio que fue tuyo
si me duelen las uñas de recoger los ecos de tus pasos
si me quema los labios el mantra de tu nombre.

El reloj se detuvo cuando te fuiste, dueña del tiempo te descubro.
Ahora soy una esfinge en mi cárcel de segundos
y ese poema maldito es mi esperanza y sentencia.

¡Deja correr las horas! ¡resucita de entre mis letras!
vuelve a abrir la puerta y quema este poema.


Leandro Sabogal
25 Octubre 2010




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