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Al otro lado del muro

Un niño escala con habilidad el árbol del patio de su casa.
Al otro lado del muro una niña juega con una mariposa.

Sus ojos cafés se deleitan en las formas que dibujan las manitas de la niña
quien trata de atrapar los destellos de color que revolotean en el aire.

Sus ojos cafés escondidos entre las hojas son capaces de olvidar el universo,
pues solo existen los bosques encantados guardados tras el umbral de la cazadora.

Posiblemente se le escapó la mariposa en uno de sus preciosos asombros
en que sus ojos verdes cual hojas de loto se abrieron en medio del descuido.

¡Por fin la atrapa! pero ésta muere entre sus manos...
Ahora los ríos se le escapan
y el niño quiere nadar en ellos
y el niño quiere beber de ellos.

Sus lágrimas son diamantes que se rompen en el piso
y que le cortarían el alma a cualquiera que se le acerque.



Leandro Sabogal
Oct. 8 de 2007


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