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Historia de una lluvia que no cesa



por causa de Viviana Santiago 



 1. Estoy desde mi ventana viendo caer las gotas del cielo, cada una carga universos inmensurables, mundos infinitos, reinos que al chocarse contra el suelo encuentran su apocalipsis.


 2. Cuando la lluvia choca contra el techo que ahora me aguarda se hace música que se mezcla con el recuerdo de ti cuando en mis brazos y mi abrazo dormiste segura y yo decía tu nombre en mi mente antes de un te amo prudente. Cuando la lluvia choca contra el techo que ahora me aguarda se hace música donde su letra majestuosa es tu nombre antes de un te amo prudente... aclaro que sólo ese te amo es prudente... mi corazón por ti no sabe serlo.



 3. Las señales de humo se expandieron en el aire haciendo un espectáculo sobrio y alentador, pero cuando me acerqué el humo se metió a mis pulmones y sentí morir. Ya no veré la lluvia ni la volveré a escuchar. En el valle de los muertos no llueve.



 4. No puedo negar que la lluvia no ha cesado. Pero ella está afuera y yo estoy en esta cueva aguardando... viendo cómo las gotas se filtran por las paredes rocosas y la brisa ayuda a las aguas venenosas pera besar mi piel. Yo la ignoro. Enciendo una hoguera para calentar mis manos y dormir mientras llega el otro día.



 5. Esta tarde llovió más que de costumbre. Escuché un ruido extraño en los diques que cuidaban la ciudad y fui a averiguar qué pasaba. No me importó mojarme, sólo fui, quizás por curiosidad o por cuidar a mi gente. Cuando llegué al epicentro descubrí una grieta, que al sentir mi presencia se amplió más hasta entregarse a la presión de las aguas. El muro cayó sobre mí y conocí la muerte.



 6. Ahora soy un espíritu que ronda la ciudad de la nada... la lluvia no cesa. Ni tampoco la tristeza que creo será eterna: salí para tocar la lluvia y ahora resulta que no me moja! la lluvia no me moja!!! No me puede tocar...soy sólo un espíritu en la nada.



 7. Una niña se asoma al balcón de su casa y lanza sus oraciones. Cambia bruscamente le dirección de su mirada hacia mí. Por un momento sentí paz pues sintió mi presencia. Preguntó mi nombre, se lo dije y de inmediato inició su exorcismo tirano, mi nombre en sus labios me quemaba y la tristeza se hacía látigo en mi espalda, no me dejaba verla a los ojos, no me dejaba hablarle, me llamaba demonio y yo sólo podía gritar. 



8. En medio de mis gritos alcancé a oír sus rezos temibles: " Siempre he sido yo la lluvia, la lluvia no ha existido, yo he existido. Existo y estoy aquí. Yo rompí el silencio en tu nacimiento, destrozando mis lamentos en el techo, yo invadí tu cuerpo, mi alma va en el purpura de tus venas, yo acaricié tu piel y dormí en tu ropa. yo fui quien tocó tus labios. Yo soy la lluvia. Inundé la tierra para darte vida, inundé la tierra para darte muerte. Yo soy la lluvia. No son tus lágrimas ahora, soy yo en tus ojos. No es tu corazón triste soy yo ahogándolo. Yo soy la lluvia, que se filtró en tu cuerpo y no me sientes, porque no quiero que me toques. Yo soy la lluvia. no soy tu lluvia."




 9. Pasaron siglos en la batalla, mas el tiempo nada tuvo que ver con ellos. La niña, ahora mujer por capricho. Sentenció desatar la boca del gallardo espíritu: - habla si quieres.¿¿ Por qué me es difícil acabar contigo?? - Por qué me quieres fuera?? Déjame tranquilo... tus conjuros sólo ahondan mi herida. - Te quiero lejos porque en tus ojos me encuentro desnuda. Son espejos temerarios donde no puedo esconder mis tristezas. Cada vez que los beso, disfrazada de una lágrima, el silencio desangra su veneno y me lo obliga a beber. - Entonces, ¿no luchas conmigo, sino contra ti?? - Tú no existes, Yo soy en ti y tú en mí. Somos uno solo. Los abarcó un profundo silencio.




 10. (El exorcismo no es contra ti, sino contra mí. tú no existes.)
 Es una vil mentira tu afirmación; yo sí soy yo, yo estoy aquí; es verdad que estoy aquí: abatido, sublevado, atado, sometido, pero estoy aquí y tengo conciencia de mí mismo. Del mismo modo, tú eres otra que no soy yo: aunque tus aguas me hayan mojado en vida, eras otra que bajaba del cielo, del no sé donde, y yo me deleitaba con el sonido de encuentro con las cosas de la tierra; incluidas mis manos, con las que intentaba hacerte mía. Tienes una venda invisible en los ojos que no te deja ver nada, te engaña. Te hace creer que eres tú el universo y esa que dices ver no eres tú; no eres más que un piñón en el engranaje del ciclo historia, una esclava eterna que lleva su libertad encerrada en su bandera. Mójame lluvia. No te quedes en el rincón oscuro de la soledad insana. Busca una soledad contigo misma. Déjate mojar por tus aguas. Deja de igual forma que otra lluvia te moje y yo quiero ser esa.



 11. (Suspiro)
 Los rayos del sol, en mi rostro, me hicieron despertar; y la vi a ella, mujer hermosa, recostada y dormida en mi pecho; y ya sin fruncir el ceño, había paz en su rostro... Luego vi que un hilo de agua brotaba de sus ojos, pero esta vez, eran cristales azucarados que bañaron mi cuerpo... La lluvia no cesa.


 12. Cuando la insolación me retornó al sueño volví y ella ya no estaba... ni siquiera el eco de su presencia pasada, ni siquiera una brisa o un tenue relámpago...nada...ausencia...terrible silencio. "El Espíritu está en vela... realmente no tiene cuerpo que se canse y menos que descanse.... El Espíritu está triste... y aún más triste porque no tiene lágrimas donde diluir su pena... El Espíritu está... no está... no es... muere en el silencio... no hay un médium que le dé sentido... El Espíritu está solo... no tiene quién le dé batalla... y no puede el suicido....es su condena... vivir estando muerto. El Espíritu te extraña.... extraña... extraña...a su extraña extraña.... Las fotos son muy frías... las letras no son más que el tiempo en su cárcel.


 13. La lluvia cayó a la una y media de la tarde y nos sacó del letargo... ambos despertamos empapados y con el ardor en las manos, que siempre estuvieron unidas... nos envolvimos en una mirada sencilla y profunda, cargada de te amos callados y batallas eternas... nos estrechamos en un abrazo justo y necesario, un abrazo anhelado por ambos bandos, un beso cargado de agua y fuego, lluvia de fuego.



 14. Cuando deja de caer agua del cielo se dice que ha terminado la lluvia… me pregunto si se puede decir que la lluvia ha llegado a su final o simplemente se ha transformado.



 Leandro Sabogal

 (desde Julio hasta Agosto de 2010)


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Tráfico pesado





Carros por todos lados.
Largas filas de esos especímenes tristes.
Pitos, gemidos doloridos y malévolos.
Carros irrumpiendo el espacio.

Sobre las casas, en los andenes,
entre los locales y casetas esperando el verde del semáforo.
Algún día las avenidas se cansarán de soportar sus pasos.

De todos los colores, de todas las edades,
de todos los semblantes. Todos carros.

Justo ahora tengo uno abrazado a mi pierna,
pretende no dejarme tranquilo, pusilánime ser.
Busetas coquetonas me hacen luces para que me vaya con ellas
mas les soy indiferente. No soportan la calma en mis ojos.

Sobre los tejados, pisoteando los jardines,
mal estacionados en las esquinas,
asomando sus rines desde los edificios,
veo carros por todos lados, detenidos unos tras otros
mientras yo camino libremente entre ellos.


Leandro Sabogal
24 Octubre 2009




---- Foto: Archivo / EL TIEMPO