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Zapatos viejos




(2005)

Sólo un par llevo conmigo.
Zapatos viejos arrugados y sucios
que ahora encuentro cómodos y bellos,
sutiles y comprensivos,
que me acostumbré a cargar
o a que carguen conmigo.

Llenos de caminos
y sucios de tiempo.
Son los despojos de unos pasos
seguros y fuertes
que poco a poco fueron decayendo,
que poco a poco se entregaron al mismo trayecto.

Intentaron escapar un día, lo recuerdo;
se cansaron de ir uno tras otro,
golpe tras golpe
tanta ida y tanta vuelta,
tanta caída y tropiezo.

No era el tiempo de decir adiós
y en parte ayudó el amor,
pues un par de dulces suelas damiselas
les cautivó el corazón para vivir unos pasos más.

Eran otros tiempos, otras horas,
y hoy mis talones doloridos e ignorados
lloran esas épocas gloriosas.



Leandro Sabogal


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