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Raíces de Suiseki

La raíz de un árbol de lo etéreo abrazó mi cuerpo sin medir su fuerza,
hilos de sangre no se hicieron esperar, fuentes de agua que se enfilan para mezclarse en su clorofila.

No me deja respirar tranquilo.
El tic tac del tiempo empina su dedo acusándome de haber inventado la muerte.
Mi cabeza vuelve a ser los viñedos de antes.

Me convoca, me absorbe.
A ese árbol no le importa si me deja hecho roca.

El escultor del destino está cambiando mis formas.
Me espera un espacio en el centro de la sala o quizá en esa esquina para hacer juego con las cortinas de otoño.


Leandro Sabogal
23 Dic 2011

Poema maldito

El reloj se detuvo uno de esos días que llamamos pasado,
no quise saber la hora pero recuerdo que fue una tarde.
yo escribía ese poema que me quitó la vida
mientras se cerraba la puerta por última vez en la casa.

de qué me sirve tenerte escrita en un papel amarillento
si me arden los ojos de ver el espacio que fue tuyo
si me duelen las uñas de recoger los ecos de tus pasos
si me quema los labios el mantra de tu nombre.

El reloj se detuvo cuando te fuiste, dueña del tiempo te descubro.
Ahora soy una esfinge en mi cárcel de segundos
y ese poema maldito es mi esperanza y sentencia.

¡Deja correr las horas! ¡resucita de entre mis letras!
vuelve a abrir la puerta y quema este poema.


Leandro Sabogal
25 Octubre 2010




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Al otro lado del muro

Un niño escala con habilidad el árbol del patio de su casa.
Al otro lado del muro una niña juega con una mariposa.

Sus ojos cafés se deleitan en las formas que dibujan las manitas de la niña
quien trata de atrapar los destellos de color que revolotean en el aire.

Sus ojos cafés escondidos entre las hojas son capaces de olvidar el universo,
pues solo existen los bosques encantados guardados tras el umbral de la cazadora.

Posiblemente se le escapó la mariposa en uno de sus preciosos asombros
en que sus ojos verdes cual hojas de loto se abrieron en medio del descuido.

¡Por fin la atrapa! pero ésta muere entre sus manos...
Ahora los ríos se le escapan
y el niño quiere nadar en ellos
y el niño quiere beber de ellos.

Sus lágrimas son diamantes que se rompen en el piso
y que le cortarían el alma a cualquiera que se le acerque.



Leandro Sabogal
Oct. 8 de 2007


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Historia de una lluvia que no cesa



por causa de Viviana Santiago 



 1. Estoy desde mi ventana viendo caer las gotas del cielo, cada una carga universos inmensurables, mundos infinitos, reinos que al chocarse contra el suelo encuentran su apocalipsis.


 2. Cuando la lluvia choca contra el techo que ahora me aguarda se hace música que se mezcla con el recuerdo de ti cuando en mis brazos y mi abrazo dormiste segura y yo decía tu nombre en mi mente antes de un te amo prudente. Cuando la lluvia choca contra el techo que ahora me aguarda se hace música donde su letra majestuosa es tu nombre antes de un te amo prudente... aclaro que sólo ese te amo es prudente... mi corazón por ti no sabe serlo.



 3. Las señales de humo se expandieron en el aire haciendo un espectáculo sobrio y alentador, pero cuando me acerqué el humo se metió a mis pulmones y sentí morir. Ya no veré la lluvia ni la volveré a escuchar. En el valle de los muertos no llueve.



 4. No puedo negar que la lluvia no ha cesado. Pero ella está afuera y yo estoy en esta cueva aguardando... viendo cómo las gotas se filtran por las paredes rocosas y la brisa ayuda a las aguas venenosas pera besar mi piel. Yo la ignoro. Enciendo una hoguera para calentar mis manos y dormir mientras llega el otro día.



 5. Esta tarde llovió más que de costumbre. Escuché un ruido extraño en los diques que cuidaban la ciudad y fui a averiguar qué pasaba. No me importó mojarme, sólo fui, quizás por curiosidad o por cuidar a mi gente. Cuando llegué al epicentro descubrí una grieta, que al sentir mi presencia se amplió más hasta entregarse a la presión de las aguas. El muro cayó sobre mí y conocí la muerte.



 6. Ahora soy un espíritu que ronda la ciudad de la nada... la lluvia no cesa. Ni tampoco la tristeza que creo será eterna: salí para tocar la lluvia y ahora resulta que no me moja! la lluvia no me moja!!! No me puede tocar...soy sólo un espíritu en la nada.



 7. Una niña se asoma al balcón de su casa y lanza sus oraciones. Cambia bruscamente le dirección de su mirada hacia mí. Por un momento sentí paz pues sintió mi presencia. Preguntó mi nombre, se lo dije y de inmediato inició su exorcismo tirano, mi nombre en sus labios me quemaba y la tristeza se hacía látigo en mi espalda, no me dejaba verla a los ojos, no me dejaba hablarle, me llamaba demonio y yo sólo podía gritar. 



8. En medio de mis gritos alcancé a oír sus rezos temibles: " Siempre he sido yo la lluvia, la lluvia no ha existido, yo he existido. Existo y estoy aquí. Yo rompí el silencio en tu nacimiento, destrozando mis lamentos en el techo, yo invadí tu cuerpo, mi alma va en el purpura de tus venas, yo acaricié tu piel y dormí en tu ropa. yo fui quien tocó tus labios. Yo soy la lluvia. Inundé la tierra para darte vida, inundé la tierra para darte muerte. Yo soy la lluvia. No son tus lágrimas ahora, soy yo en tus ojos. No es tu corazón triste soy yo ahogándolo. Yo soy la lluvia, que se filtró en tu cuerpo y no me sientes, porque no quiero que me toques. Yo soy la lluvia. no soy tu lluvia."




 9. Pasaron siglos en la batalla, mas el tiempo nada tuvo que ver con ellos. La niña, ahora mujer por capricho. Sentenció desatar la boca del gallardo espíritu: - habla si quieres.¿¿ Por qué me es difícil acabar contigo?? - Por qué me quieres fuera?? Déjame tranquilo... tus conjuros sólo ahondan mi herida. - Te quiero lejos porque en tus ojos me encuentro desnuda. Son espejos temerarios donde no puedo esconder mis tristezas. Cada vez que los beso, disfrazada de una lágrima, el silencio desangra su veneno y me lo obliga a beber. - Entonces, ¿no luchas conmigo, sino contra ti?? - Tú no existes, Yo soy en ti y tú en mí. Somos uno solo. Los abarcó un profundo silencio.




 10. (El exorcismo no es contra ti, sino contra mí. tú no existes.)
 Es una vil mentira tu afirmación; yo sí soy yo, yo estoy aquí; es verdad que estoy aquí: abatido, sublevado, atado, sometido, pero estoy aquí y tengo conciencia de mí mismo. Del mismo modo, tú eres otra que no soy yo: aunque tus aguas me hayan mojado en vida, eras otra que bajaba del cielo, del no sé donde, y yo me deleitaba con el sonido de encuentro con las cosas de la tierra; incluidas mis manos, con las que intentaba hacerte mía. Tienes una venda invisible en los ojos que no te deja ver nada, te engaña. Te hace creer que eres tú el universo y esa que dices ver no eres tú; no eres más que un piñón en el engranaje del ciclo historia, una esclava eterna que lleva su libertad encerrada en su bandera. Mójame lluvia. No te quedes en el rincón oscuro de la soledad insana. Busca una soledad contigo misma. Déjate mojar por tus aguas. Deja de igual forma que otra lluvia te moje y yo quiero ser esa.



 11. (Suspiro)
 Los rayos del sol, en mi rostro, me hicieron despertar; y la vi a ella, mujer hermosa, recostada y dormida en mi pecho; y ya sin fruncir el ceño, había paz en su rostro... Luego vi que un hilo de agua brotaba de sus ojos, pero esta vez, eran cristales azucarados que bañaron mi cuerpo... La lluvia no cesa.


 12. Cuando la insolación me retornó al sueño volví y ella ya no estaba... ni siquiera el eco de su presencia pasada, ni siquiera una brisa o un tenue relámpago...nada...ausencia...terrible silencio. "El Espíritu está en vela... realmente no tiene cuerpo que se canse y menos que descanse.... El Espíritu está triste... y aún más triste porque no tiene lágrimas donde diluir su pena... El Espíritu está... no está... no es... muere en el silencio... no hay un médium que le dé sentido... El Espíritu está solo... no tiene quién le dé batalla... y no puede el suicido....es su condena... vivir estando muerto. El Espíritu te extraña.... extraña... extraña...a su extraña extraña.... Las fotos son muy frías... las letras no son más que el tiempo en su cárcel.


 13. La lluvia cayó a la una y media de la tarde y nos sacó del letargo... ambos despertamos empapados y con el ardor en las manos, que siempre estuvieron unidas... nos envolvimos en una mirada sencilla y profunda, cargada de te amos callados y batallas eternas... nos estrechamos en un abrazo justo y necesario, un abrazo anhelado por ambos bandos, un beso cargado de agua y fuego, lluvia de fuego.



 14. Cuando deja de caer agua del cielo se dice que ha terminado la lluvia… me pregunto si se puede decir que la lluvia ha llegado a su final o simplemente se ha transformado.



 Leandro Sabogal

 (desde Julio hasta Agosto de 2010)


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Tráfico pesado





Carros por todos lados.
Largas filas de esos especímenes tristes.
Pitos, gemidos doloridos y malévolos.
Carros irrumpiendo el espacio.

Sobre las casas, en los andenes,
entre los locales y casetas esperando el verde del semáforo.
Algún día las avenidas se cansarán de soportar sus pasos.

De todos los colores, de todas las edades,
de todos los semblantes. Todos carros.

Justo ahora tengo uno abrazado a mi pierna,
pretende no dejarme tranquilo, pusilánime ser.
Busetas coquetonas me hacen luces para que me vaya con ellas
mas les soy indiferente. No soportan la calma en mis ojos.

Sobre los tejados, pisoteando los jardines,
mal estacionados en las esquinas,
asomando sus rines desde los edificios,
veo carros por todos lados, detenidos unos tras otros
mientras yo camino libremente entre ellos.


Leandro Sabogal
24 Octubre 2009




---- Foto: Archivo / EL TIEMPO

Leones



Junto al gran árbol legendario
un león reposa su última presa;
la sangre, aun tibia en sus fauces,
insiste en la huida,
aunque pronto acepta la tardanza.

León de cabellos dorados y mestizos
ecos de trigales y otoños,
ocasos africanos, llanuras salvajes,
ninfas de fuego y
armaduras de sol.

Abro la ventana de mis manos,
rasguño los pasos del pasado,
guardo silencio para no despertar la bestia.
Es entonces cuando quiero ser león y
nacer tras los pasos de la manada:
transitar los no caminos,
intuir la presa y olfatear su miedo.
Naturaleza al fin!
animal que no sabe negar su esencia.


...En algún lugar de la ciudad descansas,
esperando la hora de decir ahora.



Leandro Sabogal
4 - 5 Abril 2010




Árbol








Tu ausencia me hace sentir vivo. Es un dolor que enceguece mis pasos
llevándolos al fondo de la tierra a ser raíces y me hago árbol.

Juego con las palabras. Las imagino aves construyendo en mis ramas
con hojas que se secaron soñando ser semillas.

Tu ausencia me sabe agrio, a secreto, a pared castiza
y me acaricia el cuerpo una multitud de insectos
sedientos de luz y adictos al día, locos, paranoicos, fugaces.
Ahora soy un panal repleto de sangre, un laberinto alérgico a las flores.

Tu recuerdo me suena opaco. Es una guitarra sorda ahogada en telarañas,
un espejo roto, una almohada estéril con sueños adoptivos, un eco de tu silencio,
una mancha en la ropa.


Leandro Sabogal
7 enero 2011

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Salmo responsorial






Al salmo nos unimos diciendo:



¡Indio comido, blanco Caníbal!



Todos: ¡Indio comido, blanco Caníbal!



Ya no quiero celebrar la libertad que no existe,
cuál independencia proclamo si me tienen del cuello.
Todavía hay una batalla en mi interior
entre la sangre asesina y la sangre asesinada.



Todos: ¡Indio comido, blanco Caníbal!



Los tripulantes del barco ya están en los infiernos chibchas.
Crucificaron al Cristo que predicaban
y profanaron el paraíso que les esperaba.
Quiero volar en el cielo de mis ancestros,
pero en mi piel llevo la marca de sus asesinos.



Todos: ¡Indio comido, blanco Caníbal!


Ya no quiero celebrar la libertad que no existe.
Mi grito no es de independencia sino de dolor.
Vivo sujeto a la vida que me programan y si me niego
me presentan como destino un valle de muerte.



Todos: ¡Indio comido, blanco Caníbal!





Leandro Sabogal
12 Agosto 2008








Imagen: "Cruzsinficción" acuarela de Leandro Sabogal


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Estado Crítico

Tengo los síntomas más severos:

Frío en los pies, limpias las uñas, una leve sonrisa casi postiza y un deseo incontrolable de andar desnudo por la casa de alguna mujer desconocida. A eso le sumo el insomnio sin cansancio y el tener la mente en blanco... el cuarto moderadamente ordenado, la casa debidamente barrida y trapeada (pisos y paredes), los vidrios de las ventanas con los rasgos de una escobilla mal pasada, toda la ropa limpia y con suavizante.

Cualquier frase que llega a mi mente me rehúso a escribirla, porque temo escribir mentiras y temo escribir mi verdad. Es como si se me antojara robar mentiras a otros para negarle a no sé quién en este espacio que padezco la enfermedad más terrible de la vida: Ya no sucede nada.



Leandro Sabogal
21 Julio 2010
12:10am


Vacío

Una silla vacía en la mitad de la plaza
se ha quedado ahogada en lo que sería tu descanso.

El rechinar de la puerta, un toque...
son banal esperanza.

¿De qué sirve una guitarra llorando,
si no hay un valle para que corra su río?

¿De qué sirve este vacío si pones otro a mis espaldas?



Leandro Sabogal
30 Mayo 2011


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Cuyavra Namay

Cuyavra Namay eres agua que se evapora en mis manos,
palabra que toca mis labios sin dejarse atrapar.

Te pronuncio. Una y otra vez te hablo.
Vibro mis pliegues para hallarte en mi trance
pero no te hallo en mi bullicio interior.

Eres palabra - silencio.
Silencio libre
cual espíritu del aire
que se revela al mundo
en el aleteo de una mariposa.

Cuyavra Namay.
Nadie ha entrado en tus ojos.
Nadie te ha enseñado de tiempo ni fatigas humanas,
habitas un cuerpo y pasas a otro
como si fueran conchas de caracol.

Máscara blanca,
sonrisa con traje de sonrisa.
tus manos son raíces de ayahuasca
prontas a bañarse en mis lágrimas.

Selva oscura, acógeme en tu vientre
Selva oscura, acógeme en tu vientre.




Leandro Sabogal
29 Mayo 2011

PARTIDA


Puedo hacerme en un rincón y no hacer ruido,
puedo hacer el papel del invisible, del silenciado.
imagina que mis ojos son dos mariposas austeras
y olvida que te observan desde lejos.

Puedo jugar a ser camino, quizás te pierdas.
podría pintarme un charco de lodo para prenderme a tus piernas,
podría plantarme unos árboles para que me arranques dos frutos y los lleves a tu boca.

Puedo creer que no soy. Y dejarte la mente en blanco,
puedo creer que no estoy y ser vacío en tu pecho,
puedo ser y no ser, y disfrazar tu incertidumbre.
Puedo simplemente estar al margen, para ver tu partida...

...de ajedrez.



Leandro Sabogal
29 de mayo
7:40pm



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Lontananza

Encontré un poema agonizando en mi guitarra.
Confesó que la tarde tenía forma de mujer
y en sus manos se acunaban despedidas.

Me pidió que le cantara esa vieja canción de nostalgia,
porque en el filo de la nostalgia veía mejor el horizonte,
porque en el filo, el paisaje de sus besos limón.

Encontré un poema agonizando. Lo vestía una sonrisa suave.
Me habló del sabor de su nombre en la boca
y de los únicos versos que reza de memoria:
Los que escribió largas noches en su espalda.


Leandro Sabogal
25 Mayo 2011

Estereotipo



"El estereotipo es el lugar
donde falta mi cuerpo"
Barthes



Mi cerebro no detecta tu presencia física.
Mis sentidos no me traen información de ti.
No existes.


Pronuncia cualquier palabra.
Déjame oír tu voz tiñendo sabor café las palabras,
pues las cosas se sugieren estereotipo de ti.


Tengo la leve sospecha
de haberte inventado por necesidad.

Yo inventé la flor
que ya no estaba en mi mano.
Yo inventé tu voz.
Tus palabras
parecen salidas del libreto de mis deseos.

Hablé solo esa noche bajo el busto de Suarez de México,
toqué mi guitarra a los árboles moribundos del parque.
Me senté luego en otro oasis a ver los niños jugar
y a los perros dejar su olor en el césped.
Fui un anciano más en la panadería de la esquina.


No existes.
Ya no confío en el recuerdo. No creo en el recuerdo.
Todavía tengo la leve sospecha de haberte inventado por necesidad.





Leandro Sabogal
15 Mayo 2011


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Volátiles






11 Mayo 2011



Deberías verme cayendo de sueño
sobre estas hojas calladas.
Trato de agarrar con mis manos
un par de palabras que aletean
como mariposas sobre mi cabeza.

Guardo quietud para que se calmen
pero no lo hacen.
Juguetean en el aire
mientras bautizan los lunares de mi rostro.

Una hija de Eva haciendo honor a su madre
me dio a comer una manzana silvestre.
La manzana ya hace los suyo:
sus semillas han aflorado
y la enramada ha despuntado desde mi vientre a mi boca.
Es de hojas rojas porque mi corazón aloja sus raíces y la alimenta.


Continúo en mi quietud, esperando que una de esas palabras volátiles
descanse en mis hojas para atraparla en papel fotográfico.
Continúo en mi quietud, solo para ver a través de sus alas transparentes
y dejar que el aire me mueva a su gusto.


Leandro Sabogal



ilustración: Mathiole
Visite sus obras en
www.mathiole.com



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Abordaje

Tres silbidos en mi oído interno.
Gritos, notas, acorde.
Quizás ese sea el verdadero silencio:
un Feed back de tus ojos cambiantes.

La palabra "abordaje" salió a caminar
esta noche sin luna. Tenía frío en la piel
y un leve calor en el vientre.
Su aroma me lo traje cubriendo mi cuello.

Se cayó una flor de mi mano,
era fucsia de pistilos orientales.
También se calló un beso clandestino,
mas una flor y un beso florecen
en cualquier descuido del tiempo.
En cualquier lugar.

Esta noche podría engendrar algún tipo de culpa,
mas no la dejo ser, no me arrepiento:
una canción vale más que beber labial veneno
que no deja muerte pero sí un adiós.


Leandro Sabogal
7 mayo 2011

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Zapatos viejos




(2005)

Sólo un par llevo conmigo.
Zapatos viejos arrugados y sucios
que ahora encuentro cómodos y bellos,
sutiles y comprensivos,
que me acostumbré a cargar
o a que carguen conmigo.

Llenos de caminos
y sucios de tiempo.
Son los despojos de unos pasos
seguros y fuertes
que poco a poco fueron decayendo,
que poco a poco se entregaron al mismo trayecto.

Intentaron escapar un día, lo recuerdo;
se cansaron de ir uno tras otro,
golpe tras golpe
tanta ida y tanta vuelta,
tanta caída y tropiezo.

No era el tiempo de decir adiós
y en parte ayudó el amor,
pues un par de dulces suelas damiselas
les cautivó el corazón para vivir unos pasos más.

Eran otros tiempos, otras horas,
y hoy mis talones doloridos e ignorados
lloran esas épocas gloriosas.



Leandro Sabogal


Hambre

Quiero ser una fuga
por donde entre aire al mundo,
mi guitarra cual ventana abierta
para asomarse a ver el cielo.

La poesía está en la boca de mi estómago,
en mi hambre al mediodía.
es el hambre de los coterráneos,
de los coexistentes,
de nosotros los enjaulados.

Si quemaran los libros
volveríamos a ser humanos,
tal vez lo único que tenemos de dios es la lengua.

Cambio de opinión.
Voy a calmar el hambre
con las barras de esta jaula.
No importa si pierdo mis dientes
a cambio de la libertad.


Leandro Sabogal
4 Abril 2011 ....

Veinte doce

La modernidad extiende su mano
y nos da un reloj a punto de morir,
un reloj que no trajo horas al mundo
sino taquicardias y nudos musculares.

El viento arrastra la basura en la calle,
todavía no conoce qué es la muerte en sus hijos.
Se cansa de jugar con sus cuerpos adormecidos
y se va dejándolos: Objetos comunes del paisaje.

Los muros de esta ciudad no dicen nada,
Basquiat se quedó en la isla de los muertos.
Él nos enseñó que los despojos humanos no merecen nada
y que ahora se rinden honores funerales a las cosas.

Si la tierra decidiera borrarnos en agua, tierra o fuego
los futuros pensadores tendrían
neumáticos y plásticos en su tabla periódica,
se ufanarían de haber creado la escritura
y la rueda y la máquina de vapor,
y sus mujeres lucirían cables de cobre en el cuello...
muy a pesar de los reproches de los ambientalistas de turno.



leandro Sabogal
10 Marzo 2011

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Voces




Ya no sé qué hacer las voces
arrumadas una sobre otra.
Las desconozco,
No entiendo lo que piensan.

Me siento en el sillón a embriagarme en su nostalgia,
me someto a ellas buscando un horizonte.

Es que ya no hacen ventanas
para ver el horizonte,
ya no fabrican horizontes
porque nadie quiere verlos.


No me contarán entre los poetas,
jamás me embriagué con ellos,
jamás dejé salir mis voces
para que desnudas mis letras
encallaran en sus camas...
jamás bebí de sus copas y ese fue mi pecado.

No sé qué hacer
las voces que con rabia gritan desde adentro;
no sé si callarlas y no sé hacerlo.
Si callo hablarán las piedras.


Leandro Sabogal
5 Octubre 2011