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Canción despidiendo Noviembre


¿Así tan pronto te vas?
¿te conformas con un beso y mi amor de tarde lluvia?
por qué no te quedas un poco a ver si el tedio te amaña,
que tal lleguemos a odiarnos y disfrutar las batallas
y la paz después de la guerra.

Por qué no te detienes un poco,
al menos a pensar que no hay razones para quedarse,
que sólo coincidimos en el beso
de dos niños escondidos de sus padres;
que no hay mucho que decir
y yo no hago más que hablar de amor
sin importarme nada que los malditos se retuerzan
en sus tumbas de carne y hueso.

¿Así tan pronto te vas?
sí que te gusta hacerlo.
Es tu placer magno dejarme con ganas de ti
y tantas veces te has ido.


Leandro Sabogal
(28 Nov 2010)



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En silencio

Poema a una persona enferma.


Te veo llevando el dolor en tu cuerpo
y por más palabras que busque no te daré calma.
Cuánta debilidad nos fue otorgada por la naturaleza,
pero cuánto valor veo en tu corazón.

No puedo más que estar aquí, en silencio.
para decirte con mi presencia callada que estoy contigo.
que deseo con lo más profundo de mi ser
que encuentres el mayor consuelo.

Sigue luchando como lo has hecho,
te ofrezco mi mano para que sepas no estás solo
y mi silencio que clama al dueño de la vida
para que sea generoso contigo.


Leandro Sabogal




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Entre poetas

Jugamos a caminar sobre el hilo de las letras.
Allí, en el filo del abismo retoñan micromundos
que llevamos a la boca sin marchitarlos,
nos usamos mutuamente pero a veces despertamos
y retomamos el libreto del director de la calle
y el de los oídos que llevan las paredes de la casa.


Jugamos a odiarnos, sólo para sustraer ese olor a nostalgia;
y rendir la tinta que poco a poco se acaba
mientras se pervierten las páginas de ese cuadernito que llevamos en el bolsillo.
Escribimos y borramos. Nos negamos a ver escritas las letras que llevan nuestros nombres.


Nos esclavizamos en la distancia, nos latigueamos en el recuerdo,
nos desangramos en la entrelínea del silencio,
nos abrazamos con el odio que sólo el amor puede brindar,
nos decimos adiós en cada buenos días.


Dejamos morir las canciones entre lágrimas,
nos echamos culpas por los vacíos en los álbumes de fotos,
pero nos acostumbraremos a llevar las marcas invisibles de la piel
y nos contaremos entre historias en los bares de senil algarabía.


Leandro Sabogal
Nov 10/2010


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