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Clase de dibujo N° 8 Musas y divinidades

MUSAS Y DIVINIDADES I


PROCESIÓN (2009)

Me abro paso entre la multitud para estar lo más cerca de ti,
quiero al menos tocar los dedos de tus pies. Todavía estoy lejos.
Nos separan miles de personas que al son de la noche entonan
cantos antiguos y lúgubres, llevan en sus manos velas de muchos
colores y camándulas perladas. Van al mismo paso y actúan como
si no se conocieran. Huele a incienso y entre más me acerco es más
hostigante el olor.
Ya te estoy viendo. te rodean una decena de
hombres encapuchados vestidos de blanco, te han atado a un mueble
que llevan en sus hombros hacia no sé qué lugar y no me importa.
Te he buscado desde hace mucho tiempo y al fin te tengo en frente.
Alguna vez escuché a un sabio amigo mientras practicaba su exposición de teología que adorar es
unir el espíritu humano con el divino y estoy aquí para eso.

Me da mucha tristeza verte atrapada. Rompo las filas sacras y lucho para quitarte las vendas
y liberarte de esta gente loca. En el forcejeo caes y yo intento amortiguar
tu hermoso cuerpo pero soy incapaz. Ocurre lo inesperado. Gritan
las devotas y se agolpan contra mi gritándome insolencias
que no logro entender. Los encapuchados me apuntan con sus cruces y me echan agua encima.
Pero mi vista está fija en tu cuerpo destrozado.

No eres más que piedra, no hay vida en ti, no tienes nada,
No respiras… no tienes espíritu… tu cuerpo destrozado se une
A los pedazos de mi corazón que no pudo adorarte… no pude
unir mi espíritu al tuyo porque no tienes espíritu.

Se acabó la procesión que llevaba dentro, fin del teatro al que
le di vida y tú le diste muerte.






MUSAS Y DIVINIDADES II


Idea perdida (2004)

Poema no lineal

En su bicicleta mona
vagaba entre las calles
mi más remota idea:
raspada, sana
engrasada y a salvo.

Insiste, en su pañuelo llevarse las arrugas y los años,
que pareciera que pasaran,
mas yo pienso…
que su caminar lento…
es de espera…
como si se le haya quedado algo,
o ese algo lo haya despreciado.

La sombrilla ha de estar oxidada,….
acostumbrada a pasear en su mano….
esperando la lluvia que hace rato murió….
en la esquina del pare….
la intentó abrir….
pero eran unas hojas húmedas…
que el descuido de un viento…
arrojó en su rostro.

Insiste en pasar la calle…
y a pesar de su prudencia…
se le atora en la garganta…
y muere … otra hora
esperando que lo lleven
en un taxi a la octava avenida
y unos trastes más acá queda Do mayor.

Y dónde dejó la bicicleta!
recordó que no tenía.
Y no era mona como parecía.

Todavía está en la esquina… de mi lengua


Leandro Sabogal

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