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Canción despidiendo Noviembre


¿Así tan pronto te vas?
¿te conformas con un beso y mi amor de tarde lluvia?
por qué no te quedas un poco a ver si el tedio te amaña,
que tal lleguemos a odiarnos y disfrutar las batallas
y la paz después de la guerra.

Por qué no te detienes un poco,
al menos a pensar que no hay razones para quedarse,
que sólo coincidimos en el beso
de dos niños escondidos de sus padres;
que no hay mucho que decir
y yo no hago más que hablar de amor
sin importarme nada que los malditos se retuerzan
en sus tumbas de carne y hueso.

¿Así tan pronto te vas?
sí que te gusta hacerlo.
Es tu placer magno dejarme con ganas de ti
y tantas veces te has ido.


Leandro Sabogal
(28 Nov 2010)



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En silencio

Poema a una persona enferma.


Te veo llevando el dolor en tu cuerpo
y por más palabras que busque no te daré calma.
Cuánta debilidad nos fue otorgada por la naturaleza,
pero cuánto valor veo en tu corazón.

No puedo más que estar aquí, en silencio.
para decirte con mi presencia callada que estoy contigo.
que deseo con lo más profundo de mi ser
que encuentres el mayor consuelo.

Sigue luchando como lo has hecho,
te ofrezco mi mano para que sepas no estás solo
y mi silencio que clama al dueño de la vida
para que sea generoso contigo.


Leandro Sabogal




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Entre poetas

Jugamos a caminar sobre el hilo de las letras.
Allí, en el filo del abismo retoñan micromundos
que llevamos a la boca sin marchitarlos,
nos usamos mutuamente pero a veces despertamos
y retomamos el libreto del director de la calle
y el de los oídos que llevan las paredes de la casa.


Jugamos a odiarnos, sólo para sustraer ese olor a nostalgia;
y rendir la tinta que poco a poco se acaba
mientras se pervierten las páginas de ese cuadernito que llevamos en el bolsillo.
Escribimos y borramos. Nos negamos a ver escritas las letras que llevan nuestros nombres.


Nos esclavizamos en la distancia, nos latigueamos en el recuerdo,
nos desangramos en la entrelínea del silencio,
nos abrazamos con el odio que sólo el amor puede brindar,
nos decimos adiós en cada buenos días.


Dejamos morir las canciones entre lágrimas,
nos echamos culpas por los vacíos en los álbumes de fotos,
pero nos acostumbraremos a llevar las marcas invisibles de la piel
y nos contaremos entre historias en los bares de senil algarabía.


Leandro Sabogal
Nov 10/2010


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Clase de dibujo N° 2 TEXTURAS

Puedo escuchar a un francés hablar y aunque poco le entienda
sabré por su acento que habla francés.
Y si escucho un inglés identificaré qué idioma habla
aunque sólo logre captar algunos pronombres.
Un italiano, un portugués, un ruso, un alemán...
pero yo...
que hablo castellano u español (qué mas dá)
quisiera por un día no entender mi idioma
sólo para degustar su acento, sus ondulaciones,
sus caricias auditivas.


Leandro Sabogal

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Clase de dibujo N°3 TEAORÍA DEL COLOR

Los colores no se pueden describir.
Siempre es necesario compararlos con algo,
por ejemplo: Amarillo como el sol,
Agua marina como su nombre lo dice
Verde como los árboles. Etc.
Esto es porque dos personas no pueden ver el
Mismo color. Tú no ves el rojo como lo ve
tú mamá, pero lo que conoces como rojo siempre
sabrás que se llama así porque tu madre aprendió que
lo que ella conoce como rojo así se llama y así te lo enseñó.

La naturaleza solucionó tal problema quitándonos la
capacidad de describir el color para evitar confusiones.



Leandro Sabogal

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Clase de dibujo N°4 BOCETOS PERSONALES

(2008)


I.

22 años en el mismo rincón.
Encerrado en los tres metros cuadrados que me asignaron,
¡¿Por qué putas no puedo salir corriendo
si la puerta ha estado abierta
los últimos 12 años?!



II.

Soy músico porque odio el silencio;
busco a Dios para que me dé el cielo
y poder yo mismo enviar a todos al infierno;
soy todos en un mismo cuerpo,
soy todas las voces en una misma boca
y no me he querido suicidar
sólo porque vivir es la peor forma de hacerlo.



III.

Escribo porque no soporto las voces que escucho
prefiero dejarlas en el papel
para que el que las encuentre
las escuche y se las lleve consigo.



IV.

Quiero salirme de mí
o entrar de una vez por todas…
Quiero ver desde fuera la partida
casi que pido a gritos la muerte
ya no quiero ser de este sistema.



V.

Tengo unos billetes guardados entre las páginas
de un libro que nunca he leído
y que además está en algún lugar remoto de mi espacio,
porque de puertas adentro estoy desnudo
pero me visto para salir.



VI.

Ahora mismo escribo guiado por una línea inocua,
por una línea que guarda las voces de todos aquellos
que por alguna razón eligieron o simplemente aceptaron
la línea como la perfección.



VII.


Ser músico es amar y odiar el silencio al mismo tiempo.







Leandro Sabogal


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Clase de dibujo N°5 LUZ Y SOMBRA

(2009)



Ya basta de letras sumisas.

Ya es hora que vuelen a su gusto.

A veces siento que no debo escribir más,

de palabras está lleno el mundo

y hace falta callar.



Silencio, silencio.

Es una mentira el silencio jamás existe.

Hay ruido por todos lados,

hasta lo que llamamos silencio es bullicio.




Leandro Sabogal

Clase de dibujo N°6 CUESTIONES DE FORMA

CONVERSACIÓN INOFICIOSA (2009)



Éstas son mis mascotas – dice Albert, mi primo - . Dos gallinas y un pichón
de paloma.
Me impresiona el hecho de que el pichón crea que soy su
madre, bate sus alas cuando me ve y pía desesperada.

Debe ser de hambre – respondo sin piedad - .

Claro primo, pero se adapta muy bien, ¿será que se acostumbrará a
estar en casa? - me pregunta – he sabido de palomas que se
quedan con quienes le criaron.

Ah! Claro, yo también lo he sabido, basta con que le
cortes las plumas de las alas, así vivirá contigo hasta que muera.
Porque así seas su madre, cuando le crezcan las plumas
querrá batirlas y descubrirá el vuelo.

-No. No se las cortaré. Quiero que sea libre.

Bien por ella. Sería muy triste que viviera como humano.



Leandro Sabogal

Clase de dibujo N°7 Contrastes

CONTRASTES I

(2009)
Hojuelas de avena en la cabeza,
la voz desgarrada del alma gitana del cantor,
la sombra y el frío adentro, el sol cálido afuera,
todas las cosas en su lugar, incluso el polvo y las sábanas destendidas.
Mi cuerpo lo más quieto que puedo y quiero,
y mi mirada en el corto lontananza de la ventana abierta,
trato de no dejar ir a mi alma en tu búsqueda…
Creo que lo mejor es que me acompañe en tu espera.


















CONTRASTES II

Cuento de bus (2009)

A través de la ventana del bus, marco de los desórdenes del tráfico, veo a lo lejos un perro batiendo su cola, jugando con las hojas coquetonas de un arbusto muy austero, saltando a la vera del viento.

A unos metros, leo los labios de una mujer que al borde del llanto grita un nombre. Es fácil suponer que invoca al gris canino, que batiendo su cola hace alarde de su libertad. Sutil dueño de su voluntad.

En una bolsita, la mujer lleva los excrementos de su perro y en su bolsillo izquierdo el dinero con que comprará el sustento pedigrí. El perro simplemente es lo que es y vaga desnudo por el mundo. No le falta nada y no le duele la historia de los de su raza.

¿Quién es amo de quién?



Leandro Sabogal


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Clase de dibujo N° 8 Musas y divinidades

MUSAS Y DIVINIDADES I


PROCESIÓN (2009)

Me abro paso entre la multitud para estar lo más cerca de ti,
quiero al menos tocar los dedos de tus pies. Todavía estoy lejos.
Nos separan miles de personas que al son de la noche entonan
cantos antiguos y lúgubres, llevan en sus manos velas de muchos
colores y camándulas perladas. Van al mismo paso y actúan como
si no se conocieran. Huele a incienso y entre más me acerco es más
hostigante el olor.
Ya te estoy viendo. te rodean una decena de
hombres encapuchados vestidos de blanco, te han atado a un mueble
que llevan en sus hombros hacia no sé qué lugar y no me importa.
Te he buscado desde hace mucho tiempo y al fin te tengo en frente.
Alguna vez escuché a un sabio amigo mientras practicaba su exposición de teología que adorar es
unir el espíritu humano con el divino y estoy aquí para eso.

Me da mucha tristeza verte atrapada. Rompo las filas sacras y lucho para quitarte las vendas
y liberarte de esta gente loca. En el forcejeo caes y yo intento amortiguar
tu hermoso cuerpo pero soy incapaz. Ocurre lo inesperado. Gritan
las devotas y se agolpan contra mi gritándome insolencias
que no logro entender. Los encapuchados me apuntan con sus cruces y me echan agua encima.
Pero mi vista está fija en tu cuerpo destrozado.

No eres más que piedra, no hay vida en ti, no tienes nada,
No respiras… no tienes espíritu… tu cuerpo destrozado se une
A los pedazos de mi corazón que no pudo adorarte… no pude
unir mi espíritu al tuyo porque no tienes espíritu.

Se acabó la procesión que llevaba dentro, fin del teatro al que
le di vida y tú le diste muerte.






MUSAS Y DIVINIDADES II


Idea perdida (2004)

Poema no lineal

En su bicicleta mona
vagaba entre las calles
mi más remota idea:
raspada, sana
engrasada y a salvo.

Insiste, en su pañuelo llevarse las arrugas y los años,
que pareciera que pasaran,
mas yo pienso…
que su caminar lento…
es de espera…
como si se le haya quedado algo,
o ese algo lo haya despreciado.

La sombrilla ha de estar oxidada,….
acostumbrada a pasear en su mano….
esperando la lluvia que hace rato murió….
en la esquina del pare….
la intentó abrir….
pero eran unas hojas húmedas…
que el descuido de un viento…
arrojó en su rostro.

Insiste en pasar la calle…
y a pesar de su prudencia…
se le atora en la garganta…
y muere … otra hora
esperando que lo lleven
en un taxi a la octava avenida
y unos trastes más acá queda Do mayor.

Y dónde dejó la bicicleta!
recordó que no tenía.
Y no era mona como parecía.

Todavía está en la esquina… de mi lengua


Leandro Sabogal

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Clase de dibujo N°9 EL MURAL


(2009)


¿Cuántos están en las calles de esta ciudad fría y macabra,
bebiéndose la sangre entre sí o la propia para sobrevivir,
enterrados por la gran pirámide social?
Llevo sus miedos a cuestas, su necesidad, su tristeza
Y aunque estoy sobre ellos y piso sus cabezas, tengo miedo.

En un muro vi a un joven manchando sus letras…
Toda la ciudad lloró al leerlas.
La tierra tembló y los edificios cayeron
¡Nadie murió! – dijeron los noticieros.

Pero sé que no contaron en sus cifras a los hijos de la calle,
Nadie se percató de los ríos de sangre en las cloacas
Nadie escuchó los gritos. Nadie.

Ellos hace rato están muertos.
Leandro Sabogal

Clase de dibujo N°10 ILUSIONES ÓPTICAS



(2008)

Si nos fuimos inventando esto que llamamos
Realidad, teniendo en cuenta que el significado
también lo inventamos, donde nos reconocemos,
nos movemos y existimos. ¿Porqué cuestionamos, juzgamos y etiquetamos a
los que hacen de su vida una ‘’mentira’’?
¿quién nos autoriza para eso?
Leandro Sabogal

Clase de dibujo N°11 ambientes cálido y frío

SELVA VERDE (2004)

El filo del sol amenaza con cortar el día
alcanzando en su intención un poco de mi piel,
Más restos de mi cuerpo subastados al dolor
quien lo compra a un bajo precio;
Mis brazos acogidos muy suavemente por la gravedad,
Extrañan tu espalda, adicta a una pared.
Y mi alma cargando con este cuerpo destrozado
Lucha por hallarte entre las horas.

Ah! Quiero beber tu saliva una vez más
Quiero callar las palabras que nos hieren;
abasteciendo, mutuamente nuestros labios
de palabras nuevas y
Amarte con el único amor que me queda:
con tu amor por el que vivo.

Quiero huir del sol y caminar entre la nieve
Arrastrando, completamente desnudo,
Mi luz entre el ombligo de la tierra,
Para ver las palomas libremente volar…
Entre mis manos y mi boca.

Y derretir tu oscuridad más pura
Para bañarme en ella mientras la conquisto
Izando mi bandera en tu monte Venus.

Y enredar mis dedos, otra vez
En la boca del volcán
Donde se agita suavemente
Tu sensación de gritar.












FUEGO LÍQUIDO (2004)

No puedo evitar la estrecha locura
que nos ha tocado a los dos:
el mismo aire, la misma brisa…
Ya no puedo más con esos ojos de níquel
que me miran de tantas formas y colores,
haciéndome llorar, reír y enternecer;
haciéndome morir y deshaciéndome al vivir.

Ya no puedo cantar la soledad pues no la tengo,
pero, cuánto la extraño… mortificándome.
todo es un círculo vicioso de cigarrillo aguardiente y menta,
todo me trae a ti, todo me aleja
hasta la distancia iza tu nombre: todo me Aleja.

No sé cómo olvidar tu piel suave como tu voz,
como mis manos, tu piel blanca al éxtasis.
¿Cómo mis manos no irrumpir en tu tranquilidad?
No sé evitar tu desnudez en flor
tu tez en hielo, en sed. Reseca mi voz.
Y el aroma en canción que derraman tus piernas
y la luz tenue y apacible que anida en tu pecho.

Mas no tengo paz desde que te vi llorar.
El marco de pusilánime rubor me acusa en tus ojos.
La gota salitre y muerte en tu mejilla
me sofoca, me quema el pecho, el alma;
no sé qué me quema y me mata.

No puedo evitar amarte y amar la duda
no puedo evitar la estrecha locura
de amar tu piel, tu paz y tu beso de agua en mi sed,
no puedo la distancia y la soledad
y el amanecer fresco de tus labios
tras una larga noche.

Y no es que ame la soledad y la anhele.
No. debe ser mi infame cobardía la lápida mía
o la duda de ser yo tu zapato o tu espino,
hace frío y te robo la cobija.
Hace frío y te robo la cobija.

Sueles ser feliz cuando no estás conmigo
y ese que recuerdas tanto no te quema tanto el alma:
mi ayer y mi presente,
ese soy y ésta es mi duda:
No evitar la estrecha locura
de amarte a fuego y agua.


Leandro Sabogal

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Clase de dibujo N°12 Mosaicos

DESNUDOS (2004)

Qué tal empezar diciendo que estoy desnudo y
Ni siquiera quiero la ropa que tocó tu piel
Ni quiero la ropa, toco tu piel
Siquiera tu piel
Tocó
La ropa que
Quiero, tu piel
Quiero.




















CARTA TÍMIDA (2004)

Las palabras se me secaron en la boca
tengo los ojos hinchados de verte
carcomiendo la madera de mi cuerpo
las palabras se me secaron en tu boca
y ya no aliento desnudar tu sonrisa.

Las palabras me las sacaron de mi cuerpo
carcomiendo la madera de tu sonrisa
tengo el aliento hinchado de desnudar tu boca
y ya no tengo que verte secando mis ojos
las palabras se me secaron en la boca.

Las palabras se mesen cual ron de mi cuerpo
Tengo la sonrisa seca e hinchado el aliento
Ahora las palabras desnudan de madera mis ojos
Ahora las palabras carcomen mi boca
Ah! Horas no tengo para verte vida mía

Quería decirte te amo…
Y las palabras se me secaron en mi boca.
























Me rehúso

(2009)
No pretendo ser un fantasma
entre los destrozados fragmentos de la oscuridad.....

Tampoco espero perderme
entre los códigos binarios de los cybercaminos
y morir con los rayos infra solares de algún baúl de antivirus.

Me rehúso a morir entre la nada...
y me rehúso a callar el dolor de la ausencia.
(desde la de palabras hasta las de una imagen pixelada.)

Me rehúso... me vuelvo a usar
me rehúso... me vuelvo a la existencia de tu existencia.
me rehúso y vuelvo...
no importa si es para morir... (con algún clic certero)














ALBA NIGRA (2007)

"Mi rostro no aguanta una mañana soleada...
jue´puta! el cielo se cae a chorros"
Viejito en el Parque central de Acacías M.

I.
Presiento que me buscan sus aguas
y no sólo a mí y no sólo sus aguas.

He tiznado el alba y ha llorado sola.
He sumergido mi alma impresa en esta humanidad
Y he sentido el alba encarnada y negra.

¿Dónde ha estado la razón todos estos días?
¿Por qué me odia tanto?

Y en medio de la lluvia, el alba me sonríe la mirada.

II.
Llueve
Y veo correr el minutero que ya se siente perdido…
Tiene miedo.
Parece que ha pasado varias veces por el mismo lado.
Llueve
Y el aire que te da la vida a mí me mata.
Me siento solo,
Mis zapatos se me quedan viendo y no me dicen nada.

Llueve
Y esas gotas que se filtran por el techo
Las siento sospechosas.
Escapan…
No sé de quién, pero escapan y me caen en la cabeza.

III.
Retumba tu voz en mi recuerdo
Mi tumba tu cuerpo cuando me sometí una noche,
Desprendí el broche de tu vestido infinito
Para liberar los caballos de fuego cautivos
Y me llevaron ante ti.

Todo fue una trampa. Dulce trampa.




Regresión (2005)

En el viento tu piel
en el viento tu voz
no te has ido.

En mi piel tu aroma
en mi piel tu mano ahora
en mis labios el recuerdo de ti.

Expongo mis párpados
y respiro tu piel
y respiro tu voz
y beso tu aroma
y tu mano también.

































Ángeles (2008)


Seres alados, asexuados y sensuales
mensajeros del Dios del silencio;
protectores de baúl de la muerte
donde descansan las más dulces desgracias.






Ángeles tus manos
Ángeles tus ojos.
Yo, tu ángel de la locura
yo, tu siervo desquiciado.









Tus senos, mi cielo.
tus senos, los valles de los desterrados,
tu desnudez la dimensión perfecta.










Tu boca le deja su mensaje a mi piel,
No lo entiendo... repítemelo que no lo entiendo...
no lo quiero entender.





Leandro Sabogal
algunos títulos de este capítulo ya han sido publicados en este blog

Clase de dibujo N°13 PERSPECTIVA


PINTÉ A LA VIRGEN DESNUDA

Ayer dormí desde las once de la mañana hasta las nueve de la noche. Mi mente enlazó un centenar de sueños y los hizo uno solo. Yo intentaré recordarlos todos aunque todavía no tenga claro si ya desperté o no:

El reloj daba vueltas tan lento como podía, se negaba a tocar la hora décima, pero un empujón del mundo no le dio otra elección. Sonó el teléfono y cuando fui a contestar caí en la cuenta de que ya estaba colgando; alguien tocó a la puerta y cuando iba a poner mi mano en la chapa para abrir, la escena cambió y era yo quién tocaba tímidamente. no le di importancia a eso, ya que cuando uno Sueña la lógica se relaja y eso la mente lo tiene muy claro, debe ser que se cansa de ver las cosas tan obvias.
Me abrieron la puerta y entré. Violeta me esperaba y nos fundimos en un abrazo, nos dimos un beso que pronto fue interrumpido por la leche que estaba a punto de hervir en la estufa: tomamos el café y reímos de cosas que no recuerdo.

De pronto la tierra tembló y Violeta salió a esconderse como si estuviese jugando, yo conté hasta diez y fui a buscarla. Recorrí todos los rincones de la casa y no encontré a mi novia por ningún lado. De repente hallé una puerta que nunca había visto en la casa y presentí encontrar a la pilla en ese lugar. Ah! Olvidé aclarar que al empezar el juego de las escondidas retrocedimos en años y éramos un par de niños, y la casa en la que jugábamos había tomado la forma de la casa de mi infancia.
Abrí la puerta y después de sortear algunas cortinas de seda me hallé en una llanura casi desierta. No lo pensé dos veces y empecé a correr y a saltar por todos sus rincones, me arranqué la camisa y me mojé en su arena. Ahí fue cuando descubrí un oasis, y sigilosamente me asomé en sus aguas. Me mojé el rostro y en su reflejo, además de mi cara y el cielo azul, vi un valle y quise escalar aquellos montes. Aclaro que antes, movido por el recuerdo de mi maestra de primaria, quien me enseñó que “un valle era un río rodeado en sus costados por montañas”, pinté un río en medio de esos montes de arena . Ya después de cumplir con esos formalismos subí a una de las cimas. Degusté una chocolatina mientras recostado en tan bella cumbre le buscaba formas a las nubes de madera. Luego me fui a la otra cima a hacer lo mismo, aunque las nubes daban otras formas.

Por esas cosas que pasan en los sueños llegó la noche y un pequeño reflejo de luz me hizo saber que me encontraba en otra habitación frente a un espejo muy grande donde me vi reflejado de una forma o muy usual aunque la razón ya la sabemos: razón y lógica dejan ver su sentido del humor. Yo sabía que era yo, pero era una mujer la que yo veía en el reflejo, tocaba mi rostro y veía mis manos y sabía que era un hombre, pero en el espejo veía una mujer. Al recordar que me había quitado mi camisa toqué mi pecho y palpé mis pectorales masculinos, pero el espejo dejaba ver un par de senos que a pesar del miedo me parecieron atractivos. Me quité el pantalón y no dudé en ver el reflejo para verificar mis sospechas: piernas de mujer. Me acerqué para tocarlas pero choqué mis manos con el vidrio del espejo, me quité la ropa interior y después de constatar que mi falo estuviese en su lugar lancé mi mirada al reflejo del espejo y esa mujer que se supone era mi reflejo se había convertido en óleo sacro. Fui a ver su rostro y era la Santa Virgen. Inmediatamente escribí un correo electrónico titulado ‘’Pinté a la virgen desnuda’’ luego me puse a meditar en los placeres del cielo.

Esto sí es un bocado de los dioses, no puedo dejar de respirar así… No quiero despertar…Oh! ¡diáchiros! La leche en la estufa hirvió e hizo estragos.

Deben saber que cuando uno es consciente de que está soñando inmediatamente despierta y aquí estoy escribiendo, y cuando uno es consciente de que está escribiendo inmediatamente deja de escribir y pone un punto final como éste.

Leandro Sabogal
(2009)

Clase de dibujo N°14 "Apreciación de una obra"

Castillo de silencio

Observo el paisaje

El paisaje comienza encendiendo su sol de reserva.
Quizás el sol de siempre, pasadas las tormentas, se entregó a la noche.

El paisaje continúa con unas nubes doradas, desfilando sus cintas de colores,
haciendo honores carnavalescos a la muerte de un infante.

En este valle la muerte es un juego.

El paisaje se acostumbra a la existencia dejando
que los ríos recorran cada tuétano de la tierra,
y entre los escollos rescata los espíritus condenados al olvido.

Se asoman los desiertos que ocultan alacranes entre las arenas de su piel.
Sueñan con ser un espejo del nuevo sol;
se dejan besar lujuriosamente del viento para apoderársele
y entre sus tormentas pasionales quiere inventar sus propias nubes.
Termina siendo parodia y futuro del mundo.

De arena y agua están hechos los castillos que conozco.
Y el castillo de este paisaje no hace la diferencia:
Un dragón de agua lo abraza en sus bases
y un dragón de fuego abraza sus torres majestuosas y sagradas,
que se pueden ver desde cualquier lugar de esta acuarela de ensueños.


Prefiero que nadie viva allí. Es un paisaje para la nada.
O mejor lo dejo vacío para que lo habite el que quiera.
Yo por mi parte no lo haría aunque quisiera.

Produce estupor tocar esta tierra sagrada.
En realidad no sé para qué existe la tierra sagrada
si cuando la piso siento que me voy a condenar.
Ni siquiera yo puedo hacerlo, aun siendo creador.

Lontananza. Mis ojos se hacen profundos un su vientre.
Este horizonte se aleja cada vez que me le acerco un poco
y yo cierro mis ojos cuando me quiere invadir su silencio mágico,
buscando atraparme entre sus pigmentos.

El paisaje descubre el tiempo y decide contar los días.
Desde ese preciso instante se fue llenando de despojos y
llegaron pequeñas criaturas a talar sus bosques.
Del verde no quedó nada y el desierto maldijo ser profeta.
Domaron los dragones para la guerra y profanaron el castillo de arena.

Al silencio no le hicieron daño, porque estos hombrecillos no conocían el silencio.
Tomo el cuadro a dos manos
y entre lágrimas lo guardo
en el baúl de la nostalgia.
Leandro Sabogal
4 Nov 2009