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Cuento de bus

Cuento de bus

A través de la ventana del bus, marco de los desórdenes del tráfico, veo a lo lejos un perro batiendo su cola, jugando con las hojas coquetonas de un arbusto muy austero, saltando a la vera del viento.

A unos metros, leo los labios de una mujer que al borde del llanto grita un nombre. Es fácil suponer que invoca al gris canino, que batiendo su cola hace alarde de su libertad. Sutil dueño de su voluntad.

En una bolsita, la mujer lleva los excrementos de su perro y en su bolsillo izquierdo el dinero con que comprará el sustento pedigrí. El perro simplemente es lo que es y vaga desnudo por el mundo. No le falta nada y no le duele la historia de los de su raza.

¿Quién es amo de quién?


Leandro Sabogal
16 Septiembre 2009


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