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Canción nostálgica

Sí,es verdad.
Esta no es más que otra canción bañada en nostalgia
desearía que fuese la última pero vendrán más, estoy seguro...
Porque este corazón aprendió a escuchar los corazones que nadie deja hablar;
porque este corazón no ha parado de llorar, pero tampoco de luchar.

Como si necesitaramos un pretexto sonoro o un golpe para despertar
para ir al baúl que está en el pecho y desempolvar los sueños,
si aun corre sangre por tus venas es porque aun guarda la esperanza
para ti, para cuando quieras que sea tu bandera.

Sí, es verdad.
Esta no es una canción que se escuche por ahí, que se pueda dedicar;
desearía que no fuese una canción más pero lo es.
Porque esta canción nació cuando llamé a la verdad mentira;
porque esta canción nació una mañana cualquiera antes de irme a duchar.



Leandro Sabogal
31 Dic 2009

Ojalá pronto la puedan escuchar....
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Veo en tu mirada

Veo en tu mirada la calma que tiene en el alma la tempestad;
la quietud en la palabra de los terremotos,
la profundidad del hierro en sus protones
y el terror que me invade al encontrar tanta paz...

…en tu mirada:

Veo la alegría de los desahuciados,
la muerte de los inmortales
y la guerra de un hombre contra él mismo.

Veo toda la historia de la humanidad sin historia.
Veo la música,
veo los olores que se juzgan dignos...

Todo lo veo en tu mirada.

Veo los cristales frágiles que protegen la libertad,
la pasión que mantiene viva la humanidad,
las letras de lo indecible,
lo sencillo de lo indescifrable.

Veo en tu mirada la verdad,
pero no puedo más.
No puedo más que verla y callar.

Leandro Sabogal
(Nov 2008)


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Cuento de bus

Cuento de bus

A través de la ventana del bus, marco de los desórdenes del tráfico, veo a lo lejos un perro batiendo su cola, jugando con las hojas coquetonas de un arbusto muy austero, saltando a la vera del viento.

A unos metros, leo los labios de una mujer que al borde del llanto grita un nombre. Es fácil suponer que invoca al gris canino, que batiendo su cola hace alarde de su libertad. Sutil dueño de su voluntad.

En una bolsita, la mujer lleva los excrementos de su perro y en su bolsillo izquierdo el dinero con que comprará el sustento pedigrí. El perro simplemente es lo que es y vaga desnudo por el mundo. No le falta nada y no le duele la historia de los de su raza.

¿Quién es amo de quién?


Leandro Sabogal
16 Septiembre 2009


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Réquiem a una dama inmortal

(Cuarteto N°14 opus 131 en do# menor, de Bethoven)
Adagio.

I.
La tristeza es una niña que llora
a la orilla de un lago en calma,
la noche ve su estampa en las aguas
y danza cruelmente a expensas de sus lamentos.

La tristeza es una hoja seca
que se la lleva el viento.
Ya nadie la extraña, ya nadie la añora.
...Quizás alguien se apiade
y la guarde entre las páginas de un viejo libro... que ya nadie leerá.

La tristeza es sólo un vago recuerdo
para engrandecer el gozo y
degustar una sonrisa a flor de alma.

La tristeza es un vago recuerdo
que espera su muerte en la estación del tren.

Una mancha en la tierra,
una mota entre una telaraña abandonada,
una tiza azul en una mesa de billar,
un tema indicado para hablar de la nada,
el nombre de un monstruo extinguido ya.

II.
En el cuarto más pequeño de la casa,
justo debajo de las escaleras,
tengo sus restos inmortales
entre un baúl, encadenada.

A veces le doy un respiro
y sentados, ella y yo,
hablamos de sus épocas de gloria,
cuando el reumatismo no afilaba sus huesos,
cuando se creía dueña del universo.

Iniciamos una partida de ajedrez que nunca termina.
Pues se lleva sus fichas a la boca para devorarlas con furia.
Acto seguido al ritual, lleva sus tristes despojos al baúl de su nostalgia.
Valga la redundancia.

La tristeza es un alma sin cielo ni infierno,
mucho menos se atreve a intermedios.
La tristeza le duele amarse a sí misma,
le duele ser o no ser.

(Sonata para piano N°32 en Do menor, Opus111,de Bethoven)


Maestuoso.

III.
Lleva sus manos a los bolsillos del pantalón: no hay nada.
Acomoda su sombrero y limpia sus zapatos marrón.
(en realidad es sólo un reflejo innecesario pues el polvo nunca cae en su juego).

Sale a caminar y derrepente descubre, para su desgracia, una leve sonrisa en su rostro.

Ella se lleva a sí misma en sus bolsillos.



Leandro Sabogal
(Agosto 2009)

Me rehúso

para Majus



No pretendo ser un fantasma
entre los destrozados fragmentos de la oscuridad.....

Tampoco espero perderme
entre los códigos binarios de los cybercaminos
y morir con los rayos infrasolares de algún baúl de antivirus.

Me rehúso a morir entre la nada...
y me rehúso a callar el dolor de la ausencia.
(desde la de palabras hasta las de una imagen pixelada.)

Me rehúso... me vuelvo a usar
me rehúso... me vuelvo a la existencia de tu existencia.
me rehúso y vuelvo...
no importa si es para morir... (con algún clic certero)



Leandro A. Sabogal F.

8 mayo 2009

.....

¡Al menos tu voz!

Me ronda el sabor a nostalgia en la boca,
la ausencia de tu voz... ¡al menos tu voz!
...es abono a la duda de tu amor incierto y desierto.

¿Cómo evitar la duda? Si a veces no sé si existes.
¡¿O acaso te invento?!... mantenme vivo o mantenme en el sueño...
no te pierdas más de un día que tengo el pecho lágrimas.

Leandro Sabogal
18 Sept. 2009
12:13 am

Lapsus Tecum

Mis dedos en el teclado
arrancan clusters por cansancio,
las horas me pesan en la espalda
y no puedo evitar que se cierren mis ojos.

Oh! Grandioso instante, bondad de Morfeo,
te veo acercando tu rostro enamorado
en busca de mi boca
y al tocarme me regresas a mi cuerpo.

Despierto con tu aroma en el ambiente,
como si en verdad hubieses venido en el instante próximo,
cual gota de agua bendita en este desierto.


Leandro Sabogal

Ángeles

Seres alados, asexuados y sensuales
mensajeros del Dios del silencio;
protectores de baúl de la muerte
donde descansan las más dulces desgracias.





Ángeles tus manos
Ángeles tus ojos.
Yo, tu ángel de la locura
yo, tu siervo desquiziado.





Tus senos, mi cielo.
tus senos, los valles de los desterrados
tu desnudez la dimensión perfecta.




Tu boca le deja su mensaje a mi piel,
No lo entiendo... repítemelo que no lo entiendo...
no lo quiero entender.




Leandro A. Sabogal

Invocación

Vuelve a mí fuego, luz.
Ven. Lo que soy,
mi yo negado.

Música, sonrisa, flor,
aliento y lucha.
Yo no soy esa nostalgia
que vive en mis ojos.

Vuelve a mí canto fresco,
aguas caudalosas en mis venas.
La evasión es un mal inquilino,
una mala espera.

Ven en nombre tuyo.




Leandro Sabogal
30 julio 2009

Me dejé llevar por tu boca

1 julio 2009



Me dejé llevar por tu boca.
Me dejé llevar por las olas de un charquito
que nos espió toda la tarde,
mientras en nuestra playa de concreto
me dejé llevar por tu boca.

Me dejé embriagar por tu abrazo
y mientras nos vestía el ocaso
te posabas en mi hombro para soñar despierta
o despertar los sueños que empezaban en tu boca.

Cometas.
En su alma dibujaste nuestros nombres
con residuos de piedra,
en algún lugar del mundo. Vuelan.
Mientras cerramos los ojos
y nuestros labios exploran sus texturas, se tocan,
se mojan al compás del mar que igualmente inventamos.

Me dejé llevar por tus ojos poéticos que ya habían escrito tres versos,
me dejé llevar por tus besos que ya habías puesto en mi boca,
me dejé llevar por las olas del calor de tus abrazos,
me dejé llevar y todavía estoy contigo.


Leandro Sabogal

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Me preguntas si te amo

Me preguntas si te amo
y se me van las palabras de mi boca...

Mi mente se satura de recuerdos
y estás en todos ellos...

Mi corazón late, ya no por oficio,
la sangre recorre mi cuerpo,
ya no por costumbre.

Me preguntas si te amo
y no puedo más que perderme en tus ojos...

No sé en qué parte de la historia estamos,
me rehuso a creer en los inventos humanos
y el amor es uno de esos.

Me preguntas si te amo
y me niego a responder para no caer en el juego...

Si te amo, créeme que lo hago con todas mis fuerzas
y si no, entonces nunca en mi vida lo he hecho.



Leandro Sabogal
(21 de febrero 2009)

Desearía que algo de todo ésto no fuera verdad...


Sé que he dicho muchas cosas
y pagarías por mi silencio,
pero ésta es mi forma de grito.


Desearía que algo de todo ésto no fuera verdad...
que te ví y te clavaste en mi pecho...
que tu voz cual caballo de troya entró e hizo de las suyas...
que dejé que escribieras nuestros nombres en una cometa y yo la haya puesto a volar en mi
cabeza... que no la he podido bajar.


Que estás en cada letra que escribo...
que estás en el aire que respiro y que el aire me ahoga por esa razón...
que el corazón se fue encendiendo poco a poco y ahora el incendio lo cocinó.


Desearía que algo de todo ésto no fuera verdad...
que no estoy en tu corazón....
que alguna vez sin preguntar me hayas dicho te quiero...
que hayas cantado mil veces la letra de alguna canción que te dediqué...
que yo no he estado en tus sueños
y que yo no estoy escribiendo todo esto.

Desearía que tus palabras pidiendo mi partida fuesen una broma,
que estuvieses probando si estoy dispuesto a luchar por ti...
que estuvieses guardando la esperanza de encontrar el valor para venir a mí...
pero imagino que eso sí no es verdad.


Leandro Sabogal

Tengo algo en el pecho:

Para Viviana S.

Es todo el universo
que busca un pretexto para otro big bang.

Son las aguas del mar
que no soportan estar aquí dentro.

Es el aire que al entrar decide no salir,
aunque generoso con mi vida regala pedacitos.

Tengo algo en le pecho y me tiemblan las manos.

Es el recuerdo de tu rostro
y el fermento de tu voz suave.


Leandro Sabogal
(junio 8 de 2009)

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Metamorfosis

(2004)

En medio del universo, a un lado al menos,
mis zapatos y yo incrustado en ellos,
guardando mi cuerpo del frío entre mi ropa
no alcanzo a vestir mi soledad aunque la sociedad lo solicite… fría soledad.

Amarrado a la ruleta del tiempo
mi vida (que no es mía) pende de un hilo
y mientras tanto respiro
y dejo que el agua recorra mi cuerpo.

Mis puños destrozados convierten en arte su ira
haciendo de las paredes de mi cuarto oscuro
la sangrante galería:
llanto, sudor, silencio, agua sin vida
que se evapora llevando un mensaje al cielo.

sólo un palpitar se escucha
irrumpiendo este suave silencio funesto:
es mi corazón que llora haciendo lo que más le gusta…

No dejo de golpear las paredes que me oprimen,
no ceso de luchar contra lo que me ahoga
y aunque en mi capullo muero minuto a minuto,
en cada fragmento del sueño que se destroza
se refleja la esperanza de un nuevo comienzo.

Pronto sucede lo esperado…
se caen los muros
y al otro lado hay un mundo
que trae consigo otros miedos…
otras amenazas…
pero no quiero seguir aferrado
a las cadenas que me atan.

Expondré mis alas al sol
aunque me queme,
volaré aunque caiga,
aunque muera en el intento.


Leandro Sabogal

.....

CUESTIONES EXISTENCIALES

I.¿Quién soy?
Soy el que soy…
el omnipotente en el mundo de mis sueños
el omnipresente en el inframundo de mis letras
el justiciero de mis amores
y el misericorde de mis pecados,
El Dios de mi nada.

Soy el que recuerdan los que me han visto,
soy las palabras que pasean
en la memoria del que olvidó quién las dijo,
soy las mentiras que me invento
porque también soy mentira.

Soy el que fui estos últimos días,
el que ya no soy.
El que creen amar y el que creen odiar;
soy en el que los hombres de la historia
recrean sus guerras, lujurias y rituales divinos.




II¿Dónde estoy?
Estoy aprisionado entre la tierra y el espacio,
apuntando mi cabeza hacia el infinito
y mis pies hacia la tierra la tierra que me apetece.

Estoy en la piel y las entrañas de los que no saben dónde están.
Comparto la fosa con los ausentes.

Estoy aquí y ahora,
donde no debería estar (según los que me quieren allá)
estoy aquí… (perdido, pero aquí. Conmigo)
donde mi cuerpo me da a beber el universo
donde encuentro a los que están allá.

Aprisionado entre la tierra y el espacio…
acostado en el césped,
uniendo el universo de mis ojos con los ojos de Dios…
La tierra me da descanso y el universo desierto.





III.¿De dónde vengo?
Vengo de atravesar el océano
junto a una tripulación hambrienta de tesoros y aventuras,
Vengo de hacer mías las tierras de otros,
De matar tribus enteras
De borrar mi propia historia…

…porque vengo de adorar el sol,
De ofrecerle oro y sembrar el maíz,
De beber chicha y fecundar la mujer
Que en el trance tomó mi semilla.
Vengo de ser libre!!
Y de poner mi raza
como bandera de libertad y fuerza.
Acabo de romper las cadenas que me impusieron
para ponerme las propias,
Mi canto ya no es lamento sino fiesta,
mi piel música de tamboras y danza.

Vengo de atravesar el mar con mi daga
para ofrecérselo al sol,
Vengo de violar las mujeres
que huían de beber la semilla de la muerte,
Vengo de sembrar las cadenas
entre los surcos de asfalto
Para que florezcan otras esclavitudes.

Vengo de buscar la libertad
que perdí mientras la buscaba.




IV. ¿Para dónde voy?
Voy hacia nuevos nacimientos,
Voy hacia la muerte…

Voy para donde los caminos me lleven:
los que invento y los que alguien olvidó.

Voy a los brazos de mi madre.
Ella se esconde en alguna otra mujer,
Lucha contra ella misma para odiarme
Mientras me ama.

Voy hacia la soledad, hacia la quietud,
Hacia el silencio, hacia la paz…
Puede que allí encuentre una estrategia
Para matar a mi hermano sin rendirle cuentas a Dios.

Voy hacia la música…
(en algún burdel la encontraré)
Le quitaré la ropa
y la besaré hasta que pida misericordia
Luego dejaré que haga conmigo lo que quiera.

Voy a ningún lado. Es una falacia llegar a la meta.
Los que se trazan una, se hacen títeres de otros
que sí cumplirán sus deseos más bajos.

Voy hacia nuevos nacimientos,
Voy hacia la muerte...
que nos es más que otro nacimiento.


¿Qué quiero hacer con mi existencia? Ja!! Mejor decir:
¿Qué querrá hacer ella conmigo?


Leandro Sabogal
(23 de Mayo de 2009)

Me deleito en tu llegada



Para Viviana Santiago


Me deleito en tu llegada:
Tus alas cortan el viento
y el viento adora tal dolor,
yo adoro el tiempo que se detiene,
mientras la gravedad de mi corazón te atrae. ( o al contrario)

Me deleito en la música de tus labios:
llámese palabras, llámese silencio,
llámese sonido, llámese mi boca. ( ese es mi ruego)

Me deleito en tu llegada,
lenta, dolorosa, tibia y hermosa:
Le encontré sentido a la noche con tu presencia,
le encontré sentido a la ausencia en tu ausencia
y le encontré sentido al sinsentido en tu llegada;
en la que no ceso de deleitarme.


Leandro Sabogal
(Abril 2009)

Antes y después



Ángela G.



No te han tocado los imperios ni las potestades,
porque temen caer como yo lo hice.
No han tocado tus pies ni tu luz,
porque temen caer y derrumbarse.

Y si besaran tu boca moriré de nuevo,
pero no como antes cuando yo lo hice:
moriré de viejo, arrugado y frío;
con el alma descarnada y reseca.(tal vez sin alma)
Y con el olor de tu recuerdo en mi boca,
que no se consuela con eso…
como antes cuando yo lo hice.

Leandro A Sabogal
(2006)

Festivo

Para Gustavo Moncayo

Salgamos a caminar
para disfrutar de este día soleado,
quizás en la calle estén
los que acostumbran a distraer la rutina
de esta existencia: los de la otra rutina.

Émulos populares, payasos,
estatuas humanas que funcionan con una moneda,
(de esos hay muchos disfrazados de gente)
cuenteros que le sacan chiste hasta a la mierda,
(y los que la comen le encuentran otro sabor)
músicos que lo son y otros a los que la lástima es su canción favorita.

No te olvides llevar dos o tres monedas,
para quitarnos de encima las manos obstinadas
y los rostros con mas convicción de su miseria.

Ah! Los indígenas hacen una manifestación.
No sé claramente por qué, pero está aburrida.
Sólo uno lleva una tambora y los demás corean:
¡Exigimos respeto! ¡No a la globalización!

Quizás la comunidad gay apoye su causa,
porque entre ellos se colaron los colores de su bandera.

¡El paseo tiene otra novedad!
la calle tiene nuevas atracciones.
el hombrecito que caminando diez años de dolor y ausencia
vive ahora en la plaza de Bolívar: “el caminante por la Paz”.

Quedará muy bien en el álbum de los recuerdos,
debemos verlo antes de que los medios
tengan otras noticias que suban el nivel de audiencia.

¡Bravo! ¿y quién les da protagonismo a los millones de caminantes por la guerra
que ahora viven en las calles sin carpas, ni cámaras de televisión?
¿Quién les da protagonismo?
y a nosotros :caminantes de un festivo, caminantes por la séptima*
¿Quién nos da protagonismo?

Leandro A. Sabogal (2007)


*calle popular del centro de Bogotá

¿Ya acabaste con tu juego?

(2006)

I.
¿Ya acabaste con tu juego?:

Luego de ver mi cadáver
caminando por las calles,
buscando abrigo,
buscando un algo que lo reviva
o un hueco en la tierra para descansar.

Niña con cuerpo de mujer.
Cualquiera quisiera ser tu juguete
Para morir en tu piel de arsénio.

Ya me tiraste a la calle.
¿Ya acabaste con tu juego niña caprichosa?
Mujer de frío y calor.

(Qué dilema es tu esencia.
Y yo amo los dilemas.
Desgracia mía esta falacia del dolor
.
Desgracia mía esta falacia del amor)


II.
Me duele que no estés:

Desnuda en mi jardín,
Arrancando flores para tus muertos
Y matando mariposas con la leche de tus senos.

Sentada en mi regazo
Pidiendo con voz infantil
Que te invite a un helado
Antes de hacer el amor.

Leandro Sabogal

APARICIONES (duelo)


Tristemente he sabido, que la casa donde pasé mi infancia
y donde me encontré con todas estas apariciones fue vendida.



"Recorrí con nostalgia las paredes donde habitaban,
los tejados removidos, los árboles talados...
algunas se rehusan a morir... pero otras... (silencio)

tristemente me encontré con sus tumbas de pintura y cemento."


Leandro Sabogal

No sé

No sé cuánto tiempo
llevo atrapado en tu cintura,
y lo sé, el tiempo no cuenta ahora,
porque entre nosotros ya no hay tiempo,
sólo un eterno presente.

No sé quíenes somos,
cuando me fundo en tus labios
y el aire que respiro es tan tibio
como tu piel mojada por la sombra.

No sé si respiro.
Nos gritamos en la cara y nos amamos
y el silencio es el lenguaje claro de un beso,
próspero e infinito como el verbo de tu mirada.

Y tu piel herizada insita mis manos inquietas,
Te amo ahora que vivo y si muero también
.

Bella eres. Desnuda de la materia puedo verte
cuando cierro mis ojos y el día no existe;
olvido el calor que trastorna la alegría (si acaso hay otra)
trashumante calculo tu voz y te encuentro.


L. S.
(jul 2004)

Indecencias



por causa de Andrea Parias


Así como decentemente intentaré indecencias en mis palabras...
diciendo tal vez que muy cortésmente me pierdo en tu mirada
y sin ninguna mala intensión me quedo viendo tu boca
sin escatimar esfuerzos por calmar los deseos desbordantes.

Y como en los sueños no hay leyes y
la conciencia se despierta cuando despierta su esclavo,
yo no temo contarte lo que pasa antes del traumático despertar:

Tu piel tiene el aroma de las guerras utópicas....
(en realidad no sé a qué huelen tales guerras redundantes...
pero no quiero descubrirte los mundos a que me llevas).

Y retomando lo de los sueños... mejor te lo digo dormido...
si acaso escribo dormido...ya que ahora, (despierto) la conciencia no me deja.


Leandro Sabogal
(16 de diciembre de 2008
)