Páginas

GUITARRA DE PIEDRA Y AGUA

I. Guitarra desnuda.

Negra triste y empolvada
es la guitarra que en su reflejo
cargó algunas noches su desnudez.

Pero no estaba sola.
mis manos como grito y viento
glissaron su cintura,
mas sus cuerdas cual paño de lino
secaron mis lágrimas y mi silencio.

El sudor de su cuerpo vive en el aire
vive en el viento
y en las mañanas cuando despierto
cae como rocío….como semillas.
Rocas, que golpean mi cuerpo.

II. Batallas.

Me duelen las manos
y la espalda.
Mi corazón es una estampida
de legendarios guerreros.
No les quiero abrir la puerta
pero cuánto deseo hacerlo.
No lo hago porque presiento
una gran batalla contra la nada
y esa sería la peor derrota.

confundidos se destrozarán unos con otros
y sin hallar un oponente moriré.


III. Lo que quedó.

Quiero lo que quedó de tus manos
en la guitarra que alguna vez fue tuya.
Quiero que escuchen mi alma
enredada en sus cuerdas, ahogadas.

Quiero lo que quedó de tus manos
en la guitarra que alguna vez fue tuya,
ya que no puedo quitarte
lo que de mi piel cargan ahora.


Leandro A. Sabogal (2007)

ABORTOS

I
Tu piel invoca mis manos, tus labios mi boca.
Tus ojos, cual lago de cristal,
me seducen a nadar desnudo en sus aguas tranquilas
hasta la hipertermia.
Tu voz, a dormir en calma.

Se me sale el alma por las manos,
que no quede una hoja virgen,
¡Que no respiren! Que no vivan,
que sepan todas que este silencio no es el mismo y
que esta soledad ya es otra.

Se esconden tras la sombra y me observan.
se me sale un bambuco sin nombre y luego se va…
en busca de un mejor amante.
Nacen letras de mi piel pero éstas me odian. (Preferirían no vivir)
algunas mueren y otras venden su cuerpo por unas carcajadas.

Las horas me golpean, pasan y no se percatan de mi existencia,
los minutos como fantasmas atraviesan mi carne
y a mi piel le dejan el recado de los años.
Se me sale el alma por las manos y ahora comprendo que no está pariendo nada,
asoma su boca y pide agua para beber.

…pronto acabará esto. ¡Pronto! Pronto se extinguirá la tortura
y la ternura al otro día tal vez viva.

II
Se acercan las lágrimas en procesión
y cogidas de las manos se hacen piel y carne.
Qué voz tan negra tienen,
qué labios tan fríos de mortales besos y suaves palabras.

¡Mentiras! eso es lo que traen sus maletas.
Han de venir por mi soledad para violarla y dejarla preñada.
No se conformarán con impregnar de sudor las sabanas donde corrí mil años y jugando a las escondidas me perdí en tus ojos de loto,
sino que querrán borrar de mi piel cada gota de tu verbo encantado,
exorcizando el aliento que has dejado escondido en mi pecho y
pretenderán usarlo para asfixiarme.

III
Ojalá todos los espejos del mundo, los cristales y los lagos en quietud
hayan guardado en su memoria el reflejo de mis ojos:
Así, cuando despierte de este sueño necesario
pueda encontrar su mirada pícara y niña
además de todo lo que he guardado allí.

Leandro S.(2006)

CERCANA


Para Genoveva S.

No son los años los que nos separan
No son los años ni las generaciones.
Ni siquiera siento la distancia, ni la ausencia.
Ni siquiera te siento lejana.

Tal vez mis ojos tu rostro extrañen
y mi corazón los tuyos, tristes y niños tus ojos.

Los libros, la música, la poesía.
El saco, las bufandas, la noche y el frío.
Aún estás aquí, nunca te has ido.

Tal vez mis oídos te extrañen.
Tus letras, tu abrazo de madre, amiga y extraña.

Te siento cercana.
Algo en mí es tuyo,
como una transfusión de presencia en algún abrazo.
Te siento cercana.
Algo en ti es mío.
Por mi sangre corren tus fantasmas jugando con mis oscuridades.

Leandro Sabogal (junio 20 de 2008)

ENCUENTRO

No sé cuánto tiempo
llevo atrapado en tu cintura,
y lo sé, el tiempo no cuenta ahora,
porque entre nosotros ya no hay tiempo,
sólo un eterno presente.

No sé quíenes somos,
cuando me fundo en tus labios
y el aire que respiro es tan tibio
como tu piel mojada por la sombra.

No sé si respiro.
Nos gritamos en la cara y nos amamos
y el silencio es el lenguaje claro de un beso,
próspero e infinito como el verbo de tu mirada.

Y tu piel erizada raspa mis manos inquietas,
Te amo ahora que vivo y si muero también.

Bella eres. Desnuda de la materia puedo verte
cuando cierro mis ojos y el día no existe;
olvido el calor que trastorna la alegría (si acaso existe)
trashumante calculo tu voz y te encuentro.

Leandro Sabogal ( jul 2004)

ME GUSTA

Para Patricia Gómez

Me gusta cerrar mis ojos
porque en algún lugar
de la densa oscuridad
se halla tu rostro
con esa sonrisa tuya
que sólo tú sabes hacer.

Me gusta decir tu nombre
porque al decirlo
siento vibrar cada letra
que lo conforma.

Me gusta sentir la brisa,
porque cada vez
trae tu esencia,
trae tu sombra
y con ellos el silencio
que te acolita.

Me gusta seguir tus pasos,
porque sin saberlo
me dicen tu camino,
me gusta decir te amo
porque siento descansar mi alma.

Te amo.



Leandro Sabogal
Monterrey Casanare Col. (1998)