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DOMANDO DEMONIOS


Siento sus garras en mi corazón
Rasguñan mi carne
Perforan mis arterias con sus colmillos
y beben mi sangre.

El tiempo está aliado con ellos.
Nada hace por mí.
Me marchita.
Se dedica a estirar mi piel y arrugarla
como arcilla a su gusto.

La soledad me ha besado la mejilla mil veces
Y mil veces me han atrapado para crucificarme.
Mil veces me he quedado en la tumba después del tercer día.

Pero ya viene su final estampida de demonios,
Mi guitarra esta a punto de hacer sus oraciones.
Las hojas blancas se disponen para la masacre
y mi boca a cantar el grito de batalla.

Ya no serán libres para cabalgar por mis valles,
¡Tiemblen! Porque se acerca su castigo
Y el que se resista morirá por mi espada.

Ya no más, bestias salvajes.
Desde ahora vivirán para mi servicio.

Leandro S. (2007)

2 comentarios:

Pedro dijo...

Un poema sublime. Un canto de esperanza a esa lucha interna que nunca debemos de abandonar.
Gracias por conducir mis pasos.
Un abrazo.

Aidaly Castiblanco dijo...

la lucha no es contra palabras es contra pensamientos