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Tengo vidrios en los ojos





Tengo vidrios en los ojos
Tengo fuego maldito
Tengo ira
No tengo nada…

Tengo ganas
de cerrarlos para siempre
aunque siempre han estado cerrados.

Entonces ¿qué odio?
¿Acaso mis parpados?
¿Acaso mis manos?

Tengo vidrios en los ojos
Y los cristales que lloro
Los bebo para morir.

Me arde la voz,
Se cortan mis palabras,
El aire es gas metano en mis pulmones.
Se queman mis entrañas, se queman!

Luchan mis pies contra la tierra
Que no le deja seguir su camino.

Leandro S. (2006)

ALBA NIGRA


"Mi rostro no aguanta una mañana soleada...
jue´puta! el cielo se cae a chorros"
Viejito en el Parque central de Acacías M.

I.
Presiento que me buscan sus aguas
y no sólo a mí y no sólo sus aguas.

He tiznado el alba y ha llorado sola.
He sumergido mi alma impresa en esta humanidad
Y he sentido el alba encarnada y negra.

¿Dónde ha estado la razón todos estos días?
¿Por qué me odia tanto?

Y en medio de la lluvia, el alba me sonríe la mirada.


II.
Llueve
Y veo correr el minutero que ya se siente perdido…
Tiene miedo.
Parece que ha pasado varias veces por el mismo lado.

Llueve
Y el aire que te da la vida a mí me mata.
Me siento solo,
Mis zapatos se me quedan viendo y no me dicen nada.

Llueve
Y esas gotas que se filtran por el techo
Las siento sospechosas.
Escapan…
No sé de quién, pero escapan y me caen en la cabeza.


III.
Retumba tu voz en mi recuerdo
Mi tumba tu cuerpo cuando me sometí una noche,
Desprendí el broche de tu vestido infinito
Para liberar los caballos de fuego cautivos
Y me llevaron ante ti.

Todo fue una trampa. Dulce trampa.

Leandro S. (enero del 2007)

.................. TÚNICA MALDITA..................

"Huesos secos" Acuarela de Leandro S.


En la orilla de una gran roca,
un hombre con túnica blanca
pierde su mirada en el horizonte,
mientras la noche lo empapa de oscuridad.

El mar tiene sed de muerte
y por eso no muestra esperanza.

La vida ahoga,
la muerte llama,
la túnica cae y el hombre grita
la túnica cae
y su desnudez lo despierta del letargo.


Su piel no es blanca,
su piel se parece a la arcilla,

su piel no es blanca,
su corazón es un volcán dormido.

El viento salitre toca sus heridas abiertas.
El dolor le hace recordar a su sangre
la falta de caminos por recorrer

antes de entregarse al mar.
Antes de entregarse a la muerte.

El mar no bebió su sangre,
sólo su maldición:
se vistió con la túnica blanca
y olvidó mil años el color de su piel azul.

Leandro S. (2007)

CANTO A TU NOMBRE

I.
En algún lugar del mundo
una hoja blanca será masacrada
y la herida más profunda
serán las letras de tu nombre.

Los dueños de la suerte me acusan,
la distancia es el pretexto y el delito,
extrañarte es mi mayor motivo,
extrañarte es mi peor canción.



II.
¿Cuándo volveremos a desnudar
los temores que nos afligen?
para caminar descalzos sobre las piedras.


¿cuándo cantaremos el silencio?
para morir cada segundo contigo
¿cuándo cantaremos el silencio?
para escuchar tu más profundo latido.

Las letras no son dignas de besar tu nombre
pero yo las mancho con dedicación;
ni el viento, ni mi boca es digna
pero yo bebo tu nombre con violencia.



III.
Dulce sacrilegio
amar como amo tu nombre:
mi vestido, mi desnudez,
mi brumosa claridad.




Leandro Sabogal (2007)

Canción de Cuna para antes del Nacimiento




                                                                   I
Una vez más la lluvia canta mientras lloro.
Lloro porque no lloro.
Sí. Es verdad que no lo hago;
pero mi alma se ahoga y es la lluvia su canto.

Es ahora cuando duele vivir y no soy de este cuerpo,
es ahora cuando anhelo la inmortalidad
maldiciendo  el tiempo y el espacio algunas veces.
Pero amando lo tangible al recordar tu piel,
tu aroma y tu silencio elocuente.

                                    II
No creo que me condene por amar así…
      Por aferrarme a la vida que no es mía,
      por vivir mi única oportunidad, -hasta donde sé-
      y llenarme de tus ojos caña.
 
No creo que me condene por amarte así…
      Con el alma y con todo lo que no es mío
      por fundirme en tu piel que no es tu piel
      y embriagarme de tus ojos leche.

No creo que me condene por amarme así…
     Entonces ¿quién soy? si nada es mío,
     si extranjero soy dónde es mi tierra
     para amarnos juntos sin temer un fin.

                                  III
Y saber que somos nosotros los que nos amamos
y no llorar porque no somos nuestros…
una vez más la lluvia canta mientras lloro y no la entiendo,
ni siquiera entiendo cómo lloro sin llorar y
unas vez más lloro al no encontrar calma…
No sé que hicimos para merecer este destierro,
para merecer esta tal existencia…
esta lenta muerte.

                                   IV
Pienso igual que otros esta noche.
El paso por este mundo es el parto,
y la muerte: el nacimiento a la verdadera vida.

Me duele pensar que aun sigo solo
me aferro a esta vida que conozco
y por ahora te amo con lo que no es mío.

 (2004)

VERDE CAFÉ

Sus ojos verdes me dicen más de lo que yo puedo entenderle, y aunque su mirada me hace valorar los mementos en que no decimos nada, su voz también me arranca de la tristeza y la presión existencial, aunque sólo me diga:

-Buenas tardes, ¿qué desea ordenar?

Cuántas cosas podría hacer por mí; y no necesita esfuerzo, porque tenerla cerca ya es darle alegría a la vida que creo, es mía.

- Un capuchino sin canela y un libro de poemas, por favor.

-¿Algún autor en especial?

Si alguno, se ha inspirado en sus manos delicadas, blancas y perfectas con las que me hechiza, atrapándome en el aroma de su piel y dejado opacado el del café. Si acaso existe….ese es el indicado para esta tarde.

- El mismo de ayer, sería tan amable.

Cómo amo este lapso de tiempo en el que se retira, después de dispararme una leve sonrisa. Camina hasta la ventanilla de pedidos y luego hasta la sección de poesía. Es el momento sublime de la tarde en el que la siento mía, pues estoy seguro que está pensando en mí y lo que hace lo hace para complacerme, aunque ese sea su trabajo.

Me siento en el derecho de observar cada detalle de sus movimientos, aunque mi valor decaiga un poco cuando la veo venir hacia mí, con la bandejita en sus carísimas manos.

- ¡muchas gracias señorita!

… por darle color a mi mundo blanco y negro. creí que el ajedrez era mi mejor escapé de la realidad hasta que esta dama de carne, huesos y piel me dejara en tablas, estando ya acostumbrado a perder.
Incluso, dejé el cigarrillo, porque aunque aquí no se permite, tampoco he sentido la necesidad. Sólo uno es mi vicio…y es estar en su presencia.

- mucho gusto, estoy para servirle.

Tu piel invoca mis manos, tus labios mi boca. Tus ojos, cual lago de cristal, me seducen
A nadar desnudo en sus aguas tranquilas, hasta la hipertermia.
Tu voz a dormir en calma, a…"


Interrumpo la lectura para reflexionar en su silencio, o más bien para degustarlo. Porque aunque el silencio es constante en mi día, le llamo “su silencio” al que queda después de pronunciar su última palabra para mí.

“… estoy para servirle.” (Pausa prolongada)

Paso la página y ella pasa cerca de mi mesa, la escucho tomar el pedido de una pareja de ancianos… evito respirar mientras disfruto de su cercanía y de su ritual majestuoso.

Se me sale el alma por las manos, Que no quede una hoja virgen,
¡Que no respiren! Que no vivan, Que sepan todas que este silencio no es el mismo, Que esta soledad ya es otra. Se esconden tras la sombra y me observan.
Se me sale un bambuco sin nombre Y luego se va… en busca de un mejor amante. Nacen letras de mi piel pero estas me odian. Preferirían no vivir.
Algunas mueren y otras venden su cuerpo por unas carcajadas.
Las horas me golpean, pasan y no se percatan de mi existencia,
Los minutos como fantasmas atraviesan mi carne
Y a mi piel le dejan el recado de los años.
Se me sale el alma por las manos y ahora comprendo que no está pariendo nada,
Asoma su boca y pide agua para beber
.”

Cuánta agua cargará su piel para mi alma reseca.

“… pronto acabará esto. ¡Pronto! Pronto se extinguirá la tortura
Y la ternura al otro día tal vez viva
.”

Esa misma noche, en mi apartamento, mientras preparaba clases, sentí sus pasos en la sala
Hasta imaginé que me esperaba recostada en el sofá, leyendo su autor favorito.
A la mañana siguiente, un beso en medio de sueños de paz cerró mi levitación, lanzándome al mundo de la soledad sin consideración. Por inercia sobreviví hasta la hora santa: la hora del café.

Entré al santuario, pero esta vez mi corazón seguía vacío, inquieto, ¡profanación! No está por ningún lado mí ninfa sagrada, disfrazada de mesera.
Me inquieté bastante cuando una mujer se acercó a atenderme.

- Buenas tardes señor, ¿que desea ordenar?

Ordeno que se vayan los impostores, que mueran los culpables, que borren los caminos que la lleven a otro lugar menos a este, para que venga en mi rescate y me salve.

- Un café sin leche y sin azúcar y un libro de poemas.

- ¿Algún autor en especial?

Cualquier poeta maldito que conjure esta desgracia, esta profanación… uno que con letras de fuego inmortalice la sangre que hoy pierdo. Ya no tengo vida y desde ahora rasgo mis vestiduras.

- poemas muertos de Ordnael Roccazolla

No se demoró en volver la impostora con mi pedido.

se acercan las lágrimas en procesión y cogidas de las manos se hacen piel y carne
Qué voz tan negra tienen, qué labios tan fríos de mortales besos y suaves palabras
…”

Quizás está enferma o pidió permiso para hacer una diligencia, tal vez mañana la encuentre en su santuario.

“… ¡Mentiras! Eso es lo que traen sus maletas. Han de venir por mi soledad para violarla y dejarla preñada. No se conformarán con impregnar de sudor las sabanas donde corrí mil años y jugando a las escondidas me perdí en tus ojos de loto, sino que querrán borrar de mi piel cada gota de tu verbo encantado, exorcizando el aliento que has dejado escondido en mi pecho. Pretenderán usarlo para asfixiarme.”

Llegada la noche…la encontré en mi apartamento con su pijama puesta, entonces recordé que ayer me dijo que hoy no trabajaba en el café, pues pidió permiso para visitar a su madre enferma.
- hola amor cómo te fue en la universidad.

- muy bien, esposa mía, te extrañé en el café.

HOJAMANTE



Alguien escribe sobre mí
versos que no logro comprender,
su pluma sedienta de camino pasa
desapercibida, callada, solitaria,
aunque la detecta mi sentido del humor.

y otras veces…

Es una daga que me perfora
como si quisiera
escribir entre mi piel su dolor,
y me duele su dolor
y mi sangre rinde las palabras
que le pueden dar la vida
que le pueden ayudar a morir.

Alguien escribe sobre mí
y corro el riesgo de perder
y corro la suerte de beber su hiel
y corro y me alcanza su dolor
para abrazarme y llorar en mi hombro
la tinta que huye por sus poros
como desintoxicando su alma, su enojo.

Y cuando calla, su silencio es frío y arrumador
son esos días cuando mi piel extraña sus dedos
grita su nombre y reclama sus besos.

Y cuando escribe susurros en mi oído,
deslizándose por mi abdomen, robándome la calma;
pareciera que me amara,
cuando su lápiz me toca la espalda,
con la suavidad de su mejilla.

Amo el sonido de sus pasos viniendo hacia mí
y su alma estrellándose en mis dedos
y su alma tatuándose en mi pecho.


Leandro Sabogal (2004)

APARICIONES

"instantes extintos, instintos y tintos de antes" hecho con paint por Leandro Sabogal



I.
La humedad en la pared poco a poco dibujó un rostro,
Tiene gesto alegre, pero su mirada oculta algo.

En el tejado un hombre con sombrero,
y en la corteza del árbol,
y en el piso encementado,
hay almas atrapadas.

II.
El ocio es el médium.
Oigo las voces de una multitud,
oigo su bullicio, sus lamentos.
Pero no comprendo sus palabras,
no entiendo nada.

Están atrapados en el ventanal opaco,
entre las cenizas,
en los rayones del cuaderno,

las marcas de mi piel.

No entiendo nada,
Y de la nada: su grito desesperado.


III
Una hoja blanca vino a salvarme.
Pero fue peor:

Movida por un impulso agobiante,
mi mano arrastró un lápiz malherido sobre su cuerpo blanco.
Su sangre negra corrió en todas las direcciones
su sangre negra clamaba venganza.

A veces suaves y tenues mis trazos,
pero otras con toda mi fuerza
hasta que hice gemir la hoja,
hasta llevarla la borde del éxtasis,
hasta que llegó la decadencia.

IV
Los rostros en los trazos
rastros de trozos y sollozos,
pidieron existir y yo lo quise
salieron de mi nada
y les dejé vivir.
Pidieron habitar una manada de cerdos

se los permití y lo hicieron.

Luego se lanzaron al abismo.
Leandro S. (2007)

´DÍA DE DIS-FRASES`


I
Fui el niño araña por un día,
Escalé sillas y mesas,
Justifiqué las telarañas de mi cuarto
Y luché por la justicia.



Claro que no pude mantener
Mi identidad secreta,
Ni mi máscara mucho tiempo puesta:
Mi antojo de dulces la llenó de saliva.



I I
Fui también un karateca.
Le pegué al viento y maté las horas,
Me le desaparecí a mi madre
Camuflándome entre lobos.


Solemne y devoto.
La danza del dragón rojo y el fuego,
Yo creía ser el elegido
Hasta que me bajaron del escenario.



III
Fui anciano de caminar lento
Con bastón y arrugas profundas.
Jamás me sentí tan solo como ese día,
Excepto cuando un pirata y un huevo frito
Se burlaron de mí.


Cuántas hadas amé,
Cuántas fresas y princesas,
Cuántas brujas y mujeres maravilla,
Pollitas de ojos verdes y rosas negras.



Leandro S. 
(2007)

DOMANDO DEMONIOS


Siento sus garras en mi corazón
Rasguñan mi carne
Perforan mis arterias con sus colmillos
y beben mi sangre.

El tiempo está aliado con ellos.
Nada hace por mí.
Me marchita.
Se dedica a estirar mi piel y arrugarla
como arcilla a su gusto.

La soledad me ha besado la mejilla mil veces
Y mil veces me han atrapado para crucificarme.
Mil veces me he quedado en la tumba después del tercer día.

Pero ya viene su final estampida de demonios,
Mi guitarra esta a punto de hacer sus oraciones.
Las hojas blancas se disponen para la masacre
y mi boca a cantar el grito de batalla.

Ya no serán libres para cabalgar por mis valles,
¡Tiemblen! Porque se acerca su castigo
Y el que se resista morirá por mi espada.

Ya no más, bestias salvajes.
Desde ahora vivirán para mi servicio.

Leandro S. (2007)