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Ambigu-edad



Como no puedo llorar río
como no puedo reír canto
como no puedo sentir hiero
hierro en mis pies y camino
camino sobre piedras
piedras en mis sueños
años en mis días claros
y tu espalda es el sol de la tarde.



Como no puedo callar como
colmo de vivir no tener miedo
veo llover desde el refugio
y estiro los dedos para tocar
y dispongo mi boca para el beso
y beso tu recuerdo tan añejo
y prefiero la antigüedad de la guitarra
que la ambigüedad de tus versos.



Como no puedo responder invento
invento preguntas para mis respuestas
como no afino le pongo más alma
calma es un delirio no constante
tan cierto tu dibujo con saliva
tan oscuro silencio el parpadeo
me distrae la carta comodín
y juro que es mala suerte
intuir que te conozco
sin saber quién eres.




Leandro Sabogal
1 Julio 2015

Evasiva despedida
















Y si al abrazarme
no sientes
como si abrazaras
un árbol viejo...
de nada sirve mi abrazo.

Mejor vete...

Y si al hablarme
no escuchas
tu propio eco...
¡Date vuelta y vete!
Porque no tengo
el vacío suficiente
para saber escuchar.


Y si te vas
quizá al verte
como un punto
en el horizonte
recuerde
al que era yo
antes de irme
de mí.

Y al golpe vuelva...

Para llenarme
de nuevo
de sabia antigua
y también
del vacío
del que está lleno
el universo.
Ese universo
que se viste de azul
para que lo veas
en las mañanas
cuando alzas el vuelo.

Las luces de la ciudad
Las luces de la ciudad
no caben en esta canción
como las ganas que tengo
de volver a ver el mar
pero esta vez junto a ti
y quizás si tengo suerte
también junto a mí.

Esta guitarra ha estado rota
muchas noches como hoy
y rota
llora
encerrada en ese estuche
que parece un ataúd
un ataúd rodeado de ropa
en el closet
bañado de libros
que se abren como flores.

Y así mi cama
no provoque incomodidad
en tu ropa
quítatela y duerme...

No importa si no estoy...
Déjame tu aroma
que el aire
por sí solo
no es capaz
de ser mi alimento.



Leandro Sabogal
3am












"El espacio en que no estás
sigue siendo el lugar en que no estás..."

Catarsis


















Desnudarse ya no es violencia
ahora ponerse trapos encima
es el peor insulto a la verdad.

No puedo ocultar los rasguños
de mi espalda ni la carne entre las uñas
ya no puedo dejar de gemir
como perro hambriento y con frío.

Cerrar los ojos a las tres de la mañana
tampoco es violentarse a la costumbre
de esperar el día en que no se vuelve
a despertar.

Amar de esta forma la soledad y la noche
no es tampoco condenarse a sí mismo
mucho menos ese toque funesto de las palabras
para quitarse de la lengua el mal sabor
de la dulce esperanza
fulera y postiza.

Sacar la basura
otra forma de catarsis inducido
dejar que la mente se nuble con el sueño atascado
y aprovechar las grietas que se hacen en las manos
para volar... unos segundos lejos del cuerpo.
Entre las palabras que no vuelven más.

Leandro Sabogal
24 de Junio, 2014
4:11am

Apuntes de un miércoles cualquiera.













1.
Hubo una época
en que la gente se volvía loca
nos regalaban comida.
Uno se daba cuenta en qué temporada era
pues se manchaban la frente con tizne. (como hoy)
Pero ahora no es igual…
veo que se echan tizne
pero se olvidaron de uno.
Hoy fui a buscar algo de comida en la basura
y todo estaba lleno de espinas de pescado.

(Un amigo imaginario que además es indigente.)


2.
Hoy la gente amaneció con dibujitos en la frente.
Les veo estrellas, torres de París, asteriscos, pescados y ositos de peluche.
No es justo que me reprendan cuando quiero pintar en las paredes.

(Un amigo imaginario que además es un niño)


3.
No entiendo por qué la gente
ve un poco más y le da miedo descubrirse
termina por echarse ceniza en el ojo de la frente.


4.
“Si no me pongo la ceniza tendré mala suerte.”
Y esa cruz que llevan es como la señal del mapa del tesoro.
Ahí precisamente es donde está lo esencial, detrás del casco de los sesos.


5.
El tizne se ve negro recién puesto
se blanquea a medida que se seca
como si el agua de la vida
hiciera más evidente la muerte
y la sequedad la otra muerte.



Leandro Sabogal
6 Marzo de 2014
2:11am

Guerra de quimeras (canción)

Fragmentos en la boca.



(Fragmento de "Un poema que se hizo río")

Maliciosa imagen
afilando la daga.
Roja línea en mi cuello
interrumpe luz volátil.
Antes que cierre mis ojos
nauseabundo pronunciaré tu nombre
atinando así la mejor razón para yacer.

Amanecer me suena a dos palabras: Amar y nacer.
Si así fuera, aun espero la aurora.



(Fragmento de "Una vida pasada")

Muerta la palabra en tu boca puedes masticarla
antes de que empiece su proceso de descomposición.
Retira los restos que se resistan a morir
incluso si aparentan estar quietos bajo la lengua.
Amasa su cadáver con saliva y mézclalo con canela.
No vayas a dejar salir algún gemido porque podría
alertar a otras palabras y se reproducirían como cucarachas.

...No te tragues las palabras muertas, antes bien abandona sus restos en el tallo de un árbol cualquiera del parque.



(Fragmento de "Un profeta remiso")

Muerdo el trozo de tela para callar mis gritos
ato mis manos al árbol para no moverme
repaso los días de mi vida para seguir el rito
incinero mi ropa en la ribera para evitar el humo.
Antes de ofrecer mis pasos a la quietud del tiempo
navego hasta la orilla de mi última pregunta:
Aire... ¿Por qué no me diste una grieta para sangrar?

....Hoy que solo quiero hacer de mi cuerpo un río.


(Fragmentos de "una ventana rota")

Miserable vida es estar en encierro.
A veces la libertad quisiera filtrarse
repentinamente por las ventanas.
Intento acostumbrarme a la celda,
a las cuatro paredes de carne y tiempo.
No pongo resistencia y espero la noche:
ahí vuelvo a ser libre porque no veo mi cuerpo.


Entre sueños este sueño irreal es mi aliciente.




Leandro Sabogal F
28 Abril de 2015

Suspiro en Do menor


No enciendas
una vela
esta noche...

Salvo
si el fuego
viene desde dentro tuyo...

Solo
si la luz
es de quien es
la Luz.





Leandro Sabogal
7 Dic 2013

Suspiro en re menor

Caminar es ahora...
mientras se está vivo.

Vivir es estar descalzo
sobre la cuerda floja
el filo es ley y suspiro.

Sentir dolor policromo
como sabores que mi cuerpo
lleva hasta el alma...

Y el alma es buena conmigo
transformando cada paso
en una leve sonrisa.



Leandro Sabogal
5 Dic 2013

Ese dos siempre fue un corazón roto


¿Quién puede decidir el lugar dónde nace
ubicar con el dedo la familia que le acoge
intuir si acaso el futuro que le espera
evadir tan siquiera un par de dolores?
Río Magdalena no te acuso por tus navegantes
o difamo tan siquiera de si estuvieron vivos o muertos.

¿Quién puede decidir el día o la hora
ubicar con el dedo la casa o la hacienda?
esta vida es sabia en sus cosas, dice quien ya no lucha.

Todavía hay sangre en mis venas
entiendo que es fortuna o que no he alzado mi voz lo suficiente.

Arribaron los barcos años atrás
rompieron las fuentes y parieron demonios
rompieron las fuentes de oro y petróleo
intentaron crear nuevos mundos con muerte.
Ellos creyeron ser más por sus armas
sucumbieron en daños contra la pachamama y aun hoy...
gastan la fuerza de sus manos fundiendo metralla con pan.
Usted que calla. Sí usted y su silencio...
Es otro de ellos...
Somos sus hijos por cierto...

Asesinos y muertos es nuestra sangre.

Estoy cansado de escribir
soy un anciano que sufrió las marcas del tiempo
todos los días son hojas mal escritas
arrugado papel con destino al basurero
rubíes maltrechos en anillo de bodas.

Canto aunque no valga la pena
o sea mejor el silencio
no me rindo así el eco sea la respuesta
mudar el alma es peor que la muerte.
Insisto, no decaigo, afuera hay un mundo invisible:
guerras que aprendieron a evadir las cámaras fotográficas
o quizá el silencio sea la pandemia del siglo.

(Ese dos siempre fue un corazón roto "fragmento")

Leandro Sabogal
Julio de 2013

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Sin-tinta



Amar se puede para siempre, 
pero permanecer... 
permanecer es una idea totalmente distinta... 
y en estos días... sin-tinta.


LS

Liberando palabras


Escucho los pasos
de los versos vagabundos
esos que corren por los tejados
a media noche.
Llego a sentir culpa
y misericordia
en silencio
por los que quedan
atrapados
en mis cuadernos.

Todos ven
líneas negras o tinta.
Yo veo sangre.
Por lo tanto
son sombras
lo que corre
por mis venas.

Libero las palabras
que nacen dentro mío.
No son mías
y no son para nadie.
Digamos que la voz son sus alas.



Leandro Sabogal
13 Mayo de 2013

Furia I




Mis dedos
son gusanos
venenosos.

Adentro
hierve un volcán
y no hay fuego
sino sangre.

Se estallará
mi cabeza
y habrá un temblor.


En el cielo
no hay ángeles.
En la tierra
solo hay gusanos.
Y en mis cuencas
las ventanas
están cerradas.



Leandro Sabogal
13 Mayo 2013

Ladrón



Escondida detrás un árbol
la oscuridad le hacía el cuarto
y jamás imaginé mi suerte.

Esa joven apuntó su arma
Y me pidió todo lo que tuviese:
Así fue como perdí tu recuerdo.

Y me quedé vacío esa noche
Y no supe cómo llegar a casa
Y no supe cómo esquivé las balas.

Escondido detrás un árbol
La oscuridad me hace el cuarto.
Espero que pase alguien
para saciar mi sed de venganza.

Leandro Sabogal
16 diciembre de 2012

Tráfico pesado*





Carros por todos lados.
Largas filas de esos especímenes tristes.
Pitos, gemidos doloridos y malévolos.
galeras irrumpiendo el espacio.

Sobre las casas, en los andenes
entre los locales y casetas
esperando el verde del semáforo.
¡Algún día!
Algún día las avenidas
se cansarán de soportar sus pasos.

De todos los colores
de todas las edades
de todos los semblantes.
Armatostes y hojalatas.
Todos
Todos carros.

Justo ahora tengo uno
abrazado a mi pierna
pretende no dejarme tranquilo
pusilánime ser.

Busetas coquetonas me hacen luces
para que me vaya con ellas
pero me hago impasible
no soportan la calma en mis ojos.

Sobre los tejados, pisoteando los jardines
mal estacionados en las esquinas
asomando sus rines desde los edificios.
Los veo en todos lados
detenidos, uno tras otro.
mientras yo…
camino libremente entre ellos.




Leandro Sabogal
24 Octubre 2009






*
(2ª versión abril 2013 Publicada en el libro "Las letras del Face" de la editorial Dunken)
para leer la versión original: CLIC AQUÍ


Nocturno dolorido


Para Leandra Suárez




Duele que el amor
se haga tan transparente...
Estiro mis manos para tocarte
y tu figura me esquiva
como si te hubieras hecho bruma
o yo sea un fantasma.

Duele que el amor
se haga humo tan noche.
Extiendo mi telar indio
para lanzar señales al cielo
y se me escapa el alma
en este paradigma de ensueño.

Duele escribir que el amor
se deja escribir dolorido.
Quisiera succionar mi sangre
y escribir lentamente esta muerte
duele borrar las palabras
para que así sea.

Duele
el amor también duele
porque de amor esta hecho el sentido de mi vida
Pero esta noche
esta noche..
esta noche te amo dulcemente
como un eco que regresa al encontrar vacío.

Leandro Sabogal
22 Abril de 2013

Lienzo de la tarde

Punzante silencio
derriba la tarde
poemas usados
atizan el fuego
Lluvia pusilánime
y frío
ganan peso en la balanza
del adiós creciente
a modo de luna.

Hierven en su garganta
nudos
nudos que evaporan la esperanza
carcomen los suspiros
la rabia
la rabia espolvorea la cara
otra forma de amar
sin usar la trementina.

El lienzo de la tarde ya estaba manchado
quizá ella le haya hecho sangrar
en uno de sus rasguños pasionales
y esa herida no cierra
ni tampoco la bragueta de aquel pantalón negro
ni tampoco el pecho
de aquel que sueña con hallar el amor
fosilizado entre las piedras.


Leandro Sabogal
22 Abril de 2013



Guitarra tumba vacía


Me veo acostado 
en una tumba abandonada.

Salgo a caminar 
la noche
procurando 
redimir mis visiones.
Espero que un muerto 
se levante 
y me ceda su espacio.

Mi guitarra
tumba vacía
y mis manos 
intentan zafarse 
de sus cuerdas telaraña.
Quiero esconderme en su boca
quiero escapar en su cintura pálida
y morir en un simple acorde disonante.
Mi guitarra
tumba vacía
al igual que mis manos
al igual que mi boca 
ahorrando palabras.

Me veo descansando 
en mi guitarra abandonada
muriendo lentamente
y en medio de la noche
camino la canción íntima.

Solo espero que un muerto
se levante 
y me ceda su espacio.



Leandro Sabogal
19 Marzo 2013



Vano silencio


Todo es vano silencio
aboné la tierra con mentiras pueriles
Alimenté mi soledad con un vacío artificial
lo profundo de estas horas postreras
se transparenta en el humo de un cigarrillo
abandonado a medio fumar.

La calle ostenta charcos fangosos
la calle sugiere unas huellas de mujer
las marcas de sangre todavía están en mis manos
y no sé cuánto ruido haya aturdido mi alma.

Todo es vano silencio
no me había fijado
en esa sonrisa dibujada
en papel delgado.

Detrás de las máscaras
hay otras eternamente
sobrepuestas.
La calle ostenta charcos fangosos
y yo salgo desnudo a mi encuentro
con la fría noche.

Vamos juntos al museo
donde los cadáveres reposan silentes.
Y en ese vano silencio
la vida termina su cuadro al óleo.



Leandro Sabogal
18 Marzo de 2013

Después de la poesía

¿A dónde van los poetas
después de la poesía?
Narsly Cuestas


Si hay un después
jamás hubo poetas.

Al ser leído, el poema se escribe sobre piedras que respiran.
Al ser entonado el verso, el poeta es redimido.
Él habita en sus letras.

Y si hay un después,
los poetas son cambiantes voces
relámpago en las noches
trueno de quien busca
entre los caminos de herradura
sueño de quien vive
amante entre las sombras.

Después de la poesía
la ironía retumba
no queda más
que el silencio sacro
que guardan las palabras
cuando están escritas.



Leandro Sabogal
21 Abril de 2013



Pesares *




* P E S A R E S
P * S E S E A R
P E * S E R A S
E P S * E R A S
P E S A * S E R
P R E S A * E S
E S P E R A * S


* T R A T A D O
T * A T A D O R
T R * D O T A R
A R T * R O T A
R A T T * O D A
T R A T A * D O
T R A T A D * O
T R A T A D O *


D E C E P C I Ó N
D * C * P C I Ó N
* E * E P * I Ó N
D E * E P * * Ó N
* * C * * C I Ó *
D  E  *  *  * * * *N
D E C E P C I Ó N





Leandro Sabogal
8 Abril 2013

Edades



La edad del cielo
es la misma edad
de los ángeles.

El sol
tiene la edad
de la soledad.

La edad
de mis manos
se mide en tardes
moldeando
sonidos
de arcilla y
esa es la misma edad
de la cintura de mi guitarra.

El mundo...
el mundo tiene
la edad de los niños
y esa es la misma
edad que adquiere
mi espíritu
cuando me das tu sonrisa.


Leandro Sabogal
29 Marzo 2013

Próximo recital

El Centro Poético Colombiano
 Invita al ciclo de poemas
 "caminos latentes" 2013

 Marzo 15

 Graciela Hurtado de Soto,
Daniel Francisco Tapias Ferro,
Rafael Andres Melo Montaña y
Leandro Sabogal.

 Abril 25

 Luis María Murillo Sarmiento y
Santiago Pulecio

 Mayo 23

 Alicia Cabrera Mejía y
Celedonio Orjuela Duarte

 Junio 27

 Nora Rosado de Puccini y
Rafael Serrano

 Julio 26

 Víctor López y
Rache Azucena Velásquez Algarra


 BIBLIOTECA NACIONAL DE COLOMBIA
Calle 24 No. 5-60 a partir de las 5:30 p.m.
Entrada Libre
Bogotá, D.C.
2013

Aves en mi cabeza

Escucho aves en mi cabeza.
Me lamento al pensar que están enjauladas
Imagino que sufren de calambres en sus alas
apretujadas en mis estrecheces mentales.

Podría abrirme una grieta contra el muro
y fantasear que sus cuerpos majestuosos
titilan en la lejanía.
Pero no tiene sentido demoler la fuente
de la que sus vidas penden de un hilo.

Escucho aves
Aves en mi cabeza.
Puede que apenas estén rompiendo sus criptas
Puede que apenas estén rasguñando sus cáscaras.

Lanzo mi vista con fuerza
para que halle nuevos rumbos en el lontananza.
Dejo que mi mirada vuele y encuentre más cielo
para cuando mis aves extiendan sus alas
y emprendan su primer viaje.

Siembro un bosque para que pasen sus noches,
hagan nidos en las ramas más altas
y se alimenten de mis insectos más íntimos.

Escucho aves en mi cabeza
y soy más cuidadoso.
Porque permitir que las vendas se amañen en mis ojos
es una forma de cortarles sus alas.




Leandro Sabogal
9 febrero 2013

Reflexiones antes de dibujar.



1.
Se me facilita dibujar una boca triste
solo dejo caer el lápiz hacia donde dicta la gravedad.
Me queda fácil ser piedra de tropiezo.
Locura y molécula inestable.
Problema resuelto y cadencia rota en un leve empujón.
No trates de entenderme. He roto muchas hojas en el intento de escribir lo que siento.

Creo que me colgaré al techo como los vampiros,
para que sea fácil dibujar una sonrisa.
Dejaré que nazca otra canción para que camine al borde de la muerte.
¿Qué otra cosa puede hacer quien está vivo? Sino jugar a la ruleta de la espera... pasémosla bien mientras las celdas estén vacías.

2.
Puede ser que un fragmento del universo esté tratando de salir de tus tripas para volar en nuestra atmósfera. Quizás una estrella. Tal vez has caído en el juego de la nueva esclavitud, en la que pagas para que te domestiquen y crees que ese es el sentido de tu vida.También puede que estés ávida de soledad y un ente pone caracteres en tu ventana azul, rompiendo el dulce silencio de la noche. Y como has sido tan bien adiestrada, no hallas la manera de cerrar esa ventana, antes de que llegue una legión y habite su espacio.

Leandro Sabogal
20 Mayo de 2012

SÉPTIMO CIELO

Duván espera la hora acordada a dos cuadras del local desocupado, donde las citas completan una semana. Él sabe que al día siguiente ya no habrá piedra sobre piedra, que no habrá mañana, pues la guerra es inminente y su pueblo será el primero en ser atacado por los tanques que esperan al otro lado del río.

Llegadas las siete de la noche, Duván deja su puesto de guardia para encontrarse con su amada Sara, Entra al local abandonado y al verla escondida tras la sombra se lanza hacia ella para besarla. Sara lo abraza y como si el tiempo los persiguiera, se desnudan con la práctica que les dio las últimas noches. Duván la alza de una impulsada sobre la mesa de billar que ha soportado los siglos que estos dos han desbordado en sus encuentros.

Cuando por fin llegaron al ombligo de la noche y al haber hecho el amor por sexta vez, se escuchan los sonidos aterradores y apocalípticos de los tanques que avanzan, los primeros disparos contribuyen al futurismo sin futuro, la guerra empieza y mientras tanto ellos, cubiertos por un mantel y una sabana militar, intuyendo que en cualquier momento los alcanzará la muerte, inician su séptima faena.

Los corazones amantes no se cansan, sus cuerpos entregan toda su energía vital, Sara y Duván se aman como si no lo hubiesen hecho en años.

Afuera lamentos, gritos, palabras ofensivas, terror. Adentro gemidos, gritos de locura, caricias cadenciosas. Afuera los pasos desesperados de los que luchan por sobrevivir, huyendo de los hacedores de muerte. Adentro ellos se besan frenéticamente hasta herirse los labios, sangran y su sangre se mezcla con su saliva y su sudor, el humo de la Aldea que arde como sus vientres se les pega en la piel.
Pronto el relámpago de una bomba les da cuenta de sus labios destrozados y el sonido estruendoso marca el declive del éxtasis que los embriaga. La sordera momentánea es música que provoca la alquimia de lamentos amantes.
En la premura del tiempo ella lanza la yema de sus dedos entre el cabello de su amado, le besa la barbilla y recorre su mejilla hasta llegar sensualmente al pabellón de su oreja, la cual arranca de un mordisco sin que él quiera evitarlo. Luego se la come.

Tiembla la tierra cuando las naves dejan caer sus bombas sobre los edificios cercanos; el cielo intenta evitar la devastación, enviando una pusilánime lluvia que lo único que hace es darle a la escena un toque gris.
Sara desprende de su boca un dulce murmullo y le pide a Duván que la despoje de sus ojos. Sin decir una sola palabra, por última vez besa todos los momentos en los que se perdía en ellos; Inmediatamente toma su navaja de dotación y la introduce en sus cuencas para arrancarlos.

A tientas buscan sus bocas, se besan y lloran sangre, él no cesa de mecerse entre el vientre de su amada, quien busca sus manos para quitarle la navaja (las metralletas irrumpen el espacio de silencio) se presiente el orgasmo acunándose con rapidez y profundidad, ella apuñala la espalda de Duván y cuando por fin sus cuerpos tocan el cielo, una bomba augurada abre paso a su encuentro con la muerte.

¡UN PUEBLO DESTRUIDO! ¡ENFRENTAMIENTOS ARMADOS!, NINGÚN SOBREVIVIENTE…

Sorprendida por la noticia de ese lejano país, Sara cierra las páginas del periódico del día y aun en medio del letargo por la conmoción dirige su mirada hacia Duván, quien sentado en el sofá organiza su colección de estampillas y responde su mirada con ternura. Ella sonríe.



Leandro Sabogal
(2008)

Zombie love


El recuerdo quedó tendido en la calle
nadie quería hacer algo con su cadáver.
Pero ese tal cupido ebrio,
pasó y se le ocurrió 
clavar una de sus flechas en el pecho mortecino
del recuerdo derribado.

Abrió los ojos llenos de gusanos
y ese recuerdo ingrávido y putrefacto
se arrastró por mis manos.

Vomité, corrí, grité, lloré y me lamenté
por no haberlo enterrado en el fondo.
Mi venganza morbosa me decía al oído
que era mejor ver la corrupción de su carne.
Pero ahora ese recuerdo tuyo me persigue
y no quiero dejarme morder.

Empuño el hacha con mis manos temblorosas
y empiezo por arrancarle la cabeza, sigo con los brazos y piernas.
Enterraré sus partes lejos, una de otra.

Expiaré mis pecados. 
Sobre todo el de embriagarme 
y disfrazarme de cupido para revivir mi propia muerte.



Alma Violeta 
24 Diciembre de 2012




Tres


























I.
Han puesto tinta en mis manos
no puedo detenerme
mis dedos se mueven
rasguñan el poema
las letras se inquietan
y pierden la calma.

La música sigue el plan
de lo indeterminado.
La música nos dicta
el libreto de la noche.



II.
La sangre cultiva amapolas
y nos da a beber su cadáver exquisito.
Escalamos los montes que inventamos
esquivamos los dardos artesanales
que la noche improvisa con las manecillas del tiempo.




III.
Tú y yo son tres monosílabos
nosotros una sola palabra.






Leandro Sabogal
16 diciembre de 2012






FOTO: "Tres" escultura de Carmen Julia Aguirre
http://www.cjaguirre.cl

Resaca

Hay que dejar
ser al declive
es parte de la luz
la oscuridad.
Hoy llevo un desierto
en la garganta
y canto arena
de mares
de la Luna boreal.

Hay que dejar
que camine extraviado
el corazón
cuando vuelve de lejos.
Hoy yo camino
aprendiendo los pasos
que el vacío deja
después del amor.

Puedo ser. Yo puedo ser...
la medicina
que te ayude a olvidar
el sedante
pasajero del vagón de tu dolor.
Pero por favor
no digas te quiero
Me puedo acostumbrar
a vivir del eco
que tarda en llegar.
Yo puedo ser
tu compañía
mientras despiertas
y te vas.

Suenan las batallas
dentro de una guitarra
y quiero meterme dentro
para escapar.
Porque aquí afuera
la guerra es sucia
y allá dentro
no tengo paz.



Leandro Sabogal
16 diciembre de 2012





Luz perpétua

Duván Cobos 
in memoriam



Tu voz
fue trueno
que aun hoy
retumba
las paredes sacras
y el vacío.

Tu voz
fue trueno
que aun hoy
resuena
en las gradas azules
y en el césped.

Tu voz
luz perpétua
que evapora
toda lágrima,
que emancipa
toda plegaria salitre
todo encuentro
con el sol venidero
para los mortales.

Tus pasos
se fueron una tarde
en busca de nuevos caminos
en busca de nuevas palabras
y en el fondo del mar
mar azul
su viaje continuó sin pausa.

Tu voz
trueno
luz perpétua
que aun hoy
retumba
en las paredes
sacras
y azules
del cielo
que habita
dentro de nosotros.






Leandro Sabogal
12 diciembre de 2012


Apuntes de Museo

En el Museo Botero de Bogotá


1.
Cuatro frases Marcaron mi paso por el museo:

-Todos los accesos funcionan como ingreso y salida.
-Abra su mochila por favor. Muchas gracias.
-Le pido el favor de no silbar en el museo.
-Buenas tardes. (en la cafetería) ¿Gusta tomar algo?


2.
"Naturaleza muerta con Sandía" de Botero.
(... y la Sandía está atravesada por cuchillo.)

"Grupo en el campo" de Fernan Léger
(tiene rasgado el papel)

"Marisma con molino de viento" de Emil Nolde
(jamás olvidaste al niño maestro)

"Estudio para lección de guitarra" Balthus
(... cuánta verdad!)

"Carolina sobre fondo blanco" Gilberto Giacometti

"Mujeres de vida Galante"1962. Paul Delvaux

3.
Es parte
de la obra
el borrón
en las manos
de Botero.

4.
Me sentí el ser más prejuicioso aquella tarde:
qué gran delito me parecía el ver a los visitantes
sacar sus satánicas cámaras fotográficas y apuntar hacia las obras
no sin antes hacer sus poses de cazador frente a su presa.

-Aquí se pueden tomar fotos pero sin flash-
Le escuché decir luego a un guía.


5.
Botero y su obsesión
con el lunar
en la nalga
de su modelo.

6.
Observo el cuadro en el Museo.
No encuentro ningún sentido,
solo manchas de color.

Me alejo unos pasos atrás y ahí está...

La imagen me enseña
que la distancia es otra forma
de encontrar la profunda cercanía.

7.
La vida es una gran obra en movimiento.
Me detengo a observar la gente que pasa
y es un cuadro que nadie podrá hacer igual.

8.
Una fuente de Agua en el Museo...
tiene mucho sentido...
tristemente.

9.
"Favor no tocar las obras"
reza letrero del museo.
Pero al otro lado del espejo
a las obras de arte
sí se les exige tocar al público.




Leandro Sabogal
9 Diciembre de 2012


Poeta de Calle

Para Ángel 
en la Plaza de Bolívar 
de Bogotá



Poeta
reparte 
papelitos 
en la calle
en la calle
reparte
su alma
y es
terquedad
el nombre
de su obra.

El hambre
ha devorado
sus letras.

Poemas 
a medio hacer
yacen moribundos
en sus
papelitos
reciclados.

Poeta
de corazón
gastado
de tanto andar.

Poeta 
caminando
la calle:
Es ese su mejor poema.

Hambre:
Su mejor metáfora.




Leandro Sabogal
9 Diciembre de 2012

Esencia de Mujer





















Amo a una mujer
no una mujer corpórea
Me refiero a la esencia de una mujer
Esa esencia que se pasea jugueteando 
entre los cuerpos de las humanas.

A veces se deja ver en la mirada
de una de sus esclavas 
y me ama en sus vehículos de piel y carne.

A veces se esconde y me siento solo
como perdido en un laberinto.

A veces me engaña y me ama 
desde los ojos de una anciana.

A veces me castiga y se esconde 
en la mirada pueril de una infante.

Esta noche no la encuentro.
Hoy no habita ningún cuerpo
y por eso nunca he intentado atraparla
porque no sé si algún día se decida
y se acabe la guerra.

Esta noche no la escucho
su voz se hace efímera
Esta noche es cuando anhelo que se quede
que ya no se vaya de donde habita
para buscarla rumbo a la victoria
para conocerla una vez más
para amarla como siempre
para pronunciar su nombre
y sembrar la tierra juntos
viendo crecer las semillas
Para envejecer junto a la casa 
y sus fantasmas.



Leandro Sabogal
6 diciembre de 2012





Bitácora de viaje



Heredo mis palabras a quién las lleve en el recuerdo
y mis letras a quién las lea más de dos veces.

Heredo mi voz a quién haya vivido un segundo más en ella
y quién haya olvidado que es mía por pensar en Dios.

Heredo mis manos a quién haya recibido sus caricias
y también a quién haya sido menester el estrecharlas.

Heredo mi ropa dignamente al fuego 
y que ese fuego abrase al desnudo.

Heredo mi nombre a cada poema escrito 
y a cada poema le heredo los labios de la mujer que amé.

Heredo la palabra "gracias" a quién juzgue reclamarla
y la palabra "perdón" a quién busque paz en su interior.

Los cuadernos llevan tesoros entre sus hojas 
mas no todo lo que brilla es un tesoro
déjenle esas labores a mis hermanos de Alma
ellos saben qué hacer con eso. 

Los cassettes, las fotos, la estantería y los espejos
realmente nada es mío desde antes.
La guitarra y las canciones... tampoco son mías
Yo fui más de ellas que lo contrario.



Leandro Sabogal
28 Noviembre de 2012



Una rosa blanca

















Si yo te regalo una rosa
no es para que la dejes estática
junto a otras flores esperando la asfixia
o dentro de un jarrón antes habitado por otras rosas.

Si yo te regalo una rosa
es para que la lleves contigo
para que la arrugues, la deshojes, la muerdas y la llenes de ti.
Para que toques con ella cada parte de tu cuerpo
y si es posible, tu alma en un beso.

Una rosa. Una rosa blanca.
para que la manches con tu tinta
y la tiñas con tu sangre
para que la moje tu saliva
y adorne tu cuerpo desnudo mientras duermes
para que aparezca en tus sueños y sea tu sueño.

Si yo te regalo una rosa. Una rosa blanca...
no te regalo una rosa... soy yo en tus manos.



Leandro Sabogal
27 de Septiembre 2009



....

Voz y Bandera




No soy de este lugar solamente por caer entre los límites imaginarios de una mente malévola. No vibra mi alma por las notas musicales que me enseñaron a hacer mías. Mi alma vibra por la gente que habita y coexiste conmigo en esta tierra. Ni me siento orgulloso de una bandera que grita en mi cara lo que no somos. Mi bandera es la voz que emerge con dolor por la injusticia del opresor y del oprimido que calla:


No somos oro pero brillaríamos como el sol si abriéramos los ojos.
No somos mar pero cuánta sed y hambre podríamos sanar si uniéramos las manos.
No somos sangre para derramar por una causa que no es nuestra...
somos sangre que corre por las venas
y queremos transmitir a nuestros hijos.
Somos sangre que quiere ser signo de vida y libertad verdadera.

Reprochamos a los que empuñan una piedra
y olvidamos estas palabras del Maestro:
"Si estos callan, hablarán las piedras"
Somos Voz y no silencio,
profetas de nuestro tiempo.


 Leandro Sabogal
20 Noviembre de 2012



La Torre sin Babel




Mi corazón
hecho piedra
desmoronándose
en mis manos...

¿Quiénes más
con el corazón
hecho piedra
para construir
una torre?

Alta
muy Alta
para alcanzar
una bandada de aves
que nos arrebate
muy lejos
de estos despojos humanos.

No estamos curados
del ayer maldito en nuestras lenguas
todavía yace la división
y con un hágase
se hicieron los gobiernos
y con un cállese
invisibles las mordazas
y  un corazón roto
lágrimas de un pueblo.

Alta
muy Alta
para alcanzar
una bandada de aves
que nos arrebate
muy lejos
de estos despojos.


Leandro Sabogal
19 Noviembre de 2012



.....


Mortal

para Narsly Cuestas


Mírame aquí
entregado a los rezos
de papel mojado
mírame aquí
cierra los ojos un rato
y mírame aquí
sacando con agujas la sangre
que me da la vida
porque con mi vida
quiero escribir en este papel alado.

Mírame aquí alucinando...
siento que no pasa nada,
el mundo se hace frío
a medida que el reloj muere
el mundo se hace frío
e intenta tragarme.

Y las letras son aguijones
que me dan el veneno
de estar vivo.

Solo un deseo le pido al verdugo:
déjame morir lentamente
y soportar la existencia largo rato
déjame morir en sus brazos y en el castigo de su boca,
arrebátame el privilegio de estar solo
arrebátame el regalo de una muerte rápida
déjame morir y seguir respirando
déjame morir como he venido haciendo
desde el parto.

Leandro Sabogal
18 Noviembre de 2012




Manos expuestas





















Manos expuestas
heridas
los dedos se estiran
raíces sin tierra
sin agua
buscan la muerte
para acariciarle el rostro.

La sangre
colapsa la sangre
hay una tormenta en mi cabeza
el río crece
la sangre transporta cadáveres
son imágenes difusas
recuerdos difuntos
las madres lloran
a la orilla.

Los niños
Ellos juegan a la guerra
tú y yo
el corazón
campo de batalla
Tú y yo
los niños que fuimos sobreviven
pero aún juegan a la guerra.

Manos expuestas
heridas
los dedos danzan hacia el cielo
abren los poros
reciben la lluvia
hay una tormenta en mi cabeza
el río crece
el río de sangre
lloran las madres.


...


El museo cierra
y mañana
las manos estarán expuestas
en otro lugar.





Leandro Sabogal
12 Noviembre 2012



....

Acuarela nocturna



Agua a sus Acuarelas
Manchas
furia vertiginosa
desaliento y desequilibrio.

La noche avanza yo decaigo
el cuchillo pierde su filo
la muerte asoma
y se esconde de miedo.

Riesgo
vivir es riesgo
cicatrices
solo quien las merece
las aves no vuelan de noche
salvo las que acaban de escapar del cautiverio.



Leandro Sabogal
8 Noviembre 2012




...

Golondrinas

















Para Narsly Cuestas


Destellos de plata 
por las orillas de tu habitación
buscando el calor de tu cuerpo
buscando las marañas de tu pelo 
para anidar esta noche.

Dos golondrinas 
sostienen la hamaca de tu boca mientras ríes
Dos golondrinas 
me llaman con su canto para entregarme al vuelo.

Y yo no hago más que batir los pinceles 
sobre la acuarela para llegar más rápido.
Y yo muevo apresuradamente mis dedos 
sobre las cuerdas de mi guitarra para acortar distancia.



Leandro Sabogal
12 Noviembre 2012




....

...,



No he perdido la sonrisa.
Ella acampa a las afueras del centro médico
para alcanzar ficha.

No he perdido la locura.
Hay que estar loco para abandonar los sueños y actuar como si nada.

No he perdido el sentimiento.
Tres puntos y coma suspensivo.

No he perdido el tiempo.
Jamás lo he podido atrapar.
Nunca ha sido mío.

No he perdido el tren.
Todavía da vueltitas al rededor del árbol navideño.

No he perdido la costumbre...
y esa es mi maldición.



 Leandro Sabogal
8 de Noviembre de 2012